Edición 359

Estamos siendo observados

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Había una vez un mundo libre que invitaba a todos a descubrirlo soberanamente, a transitarlo bajo el libre arbitrio de sus pensamientos y a encarar aventuras varias. Los hombres que en él vivían sufrían como única condición las normas de su reinado, los impedimentos geográficos y las insondables distancias.

 

La posibilidad de prácticas globales, sin embargo, era realmente limitada, y cuando así no ocurría, obligaba a éstos a disponer de mucho tiempo, esfuerzo y dinero. En este mundo, sus habitantes disfrutaban no sólo de su libertad de pensamiento e intimidad, sino de una especie de independencia fundada en la posibilidad de extravío, desconexión y huida. En consecuencia, aunque sus reinos pudiesen regular obligaciones, derechos y deberes, encontraban una mayor cantidad de espacios de libertad para organizarse, expresarse y existir al margen de aquel sistema de poder.

En la actualidad se hace evidente que pese a que los hombres estuvieron por naturaleza consubstanciados desde siempre con algún tipo de sistema de poder que los limitaba, la construcción de un nuevo mundo postmoderno se acerca cada vez más a aquella sociedad artificial representada en la conocida película de Jim Carey: The Truman show.

En este film se juega con la idea de la manipulación total sobre un hombre producto de su inserción en una comunidad artificial, donde todo está dispuesto en función de un guión televisivo que utiliza cámaras, micrófonos y otras tecnologías para construir una retorcida red de control existencial. Este tipo de ideas, relacionadas con el presente progreso tecnológico, dan acceso en la actualidad a una indefinida pero potencial herramienta de poder mundial que permite una similar construcción: el mencionado Sistema GPS (Global Positioning System); que de una manera diferente vuelve a hacer temblar las antiguas prácticas sociales anónimas mientras deposita en sus dueños un control preciso del globo.

Se puede resaltar allí que al igual que todos los conceptos creados por el hombre, éstos pueden ser humanamente útiles o diabólicamente destructivos en relación a quién los manipule y con qué fines. El camino hacia la desaparición de los espacios de libertad común, de intercambio de ideas, de asociación y disentimiento se encuentra en una delgada línea fina sobre la cual la responsabilidad humana adquiere una fundamental tarea en pos de una justa utilización de estas tecnologías.

El sistema GPS no es más que un sistema global de navegación por satélite que a través de 24 de ellos y sincronizados bajo triangulación, logra cubrir la totalidad de la superficie terrestre y permite determinar en cualquier lugar del mundo la posición de un objeto o persona. Recurso que admite una directa recolección de imágenes y sonido. Esta provechosa herramienta de rastreo-control habilita así, infinidades de prácticas como pueden ser una precisa conducción en rutas terrestres, aéreas o marítimas, una clara orientación en espacios desconocidos, y la rápida localización de todo cuanto se señale en el globo.

El vertiginoso avance de nuestros conocimientos técnicos quiebra día a día los paradigmas preconcebidos y altera la base de nuestra lógica social produciendo modificaciones en nuestras conductas grupales e individuales. Sin embargo, tenemos aún herramientas para analizar, criticar y cuestionar su utilización con el fin de conservar la disminuida libertad que aun nos queda. La cual contribuirá a que estos espacios permanezcan, y que junto con ellos se ampare definitivamente el derecho a la intimidad.