Edición 363

Óscar 85: ganó la previsión…del palo

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Oscar 85: ganó la previsión…del paloCuando todo el mundo hacía sumas y creía que lo ganador en el Óscar iba a ser lo previsible, como Los Miserables, versión musical y Lincoln, dirigida por Steven Spielberg, nadie daba un peso por la cinta Argo, dirigida por Ben Aflleck y producida por George Clooney. Y fue la vencedora.

La historia, que también ganó mejor edición y mejor guión adaptado, cuenta la historia del rescate de seis trabajadores de la embajada de Estados Unidos en Teherán, cuando la revolución islámica estaba en pleno.

Y fue el palo, porque la otra que nadie daba un peso, pero sí en los premios de la crítica especializada fue La Vida de Pi, mal traducida al español como "la película extraordinaria", que songo sorongo se llevó al mejor director, Ang Lee, y tres premios más: cuatro de cinco nominaciones. Triunfó en mejor fotografía, mejores efectos visuales y banda sonora.

Oscar 85: ganó la previsión…del paloY es que todo el mundo creía que Los Miserables y Lincoln arrasarían porque juntas sumaban 20 nominaciones y era imposible lo contrario. Grandes cintas, especialmente la adaptación de la eterna obra literaria del francés Víctor Hugo y que es inmortal. Unos 15 años había pasado desde la última adaptación, protagonizada por Liam Neeson, Geofrrey Rush, Uma Thurman. El turno fue para este musical, donde Anne Hathaway se alzó con la estatuilla a mejor actriz de reparto y Hugh Jackman, nuestro australiano Wolfverine de los Hombres X, le pone el moño a una carrera hecha a pulso y sencillez, en el mundo del ego, como Hollywood. Sólo se quedó con la nominación.

Pero la gran perdedora fue Lincoln. Steven Spielberg no se pudo desquitar del año pasado, cuando por su obra maestra al llevar a la pantalla la obra animada de Hergé, Tintín, apareció perdida con una nominación por efectos visuales. Nada más. Los gringos no entienden lo que no es de ellos. Siguen creyendo que el mundo termina en La Florida. Aún así, Spielberg volvió a las raíces y se metió con el presidente de Estados Unidos que más se representa en las escuelas y colegios y es un mito que sigue vivo. Spielberg, así no haya ganado, también lo es ya, claro, en el cine.

Oscar 85: ganó la previsión…del paloY Lincoln ganó con otro de los gordos: el mejor actor principal. Daniel Day-Lewis rompió la maldición del número dos. Los actores más importantes de los últimos tiempos, como él mismo, Robert De Niro, Dustin Hoffman, Denzel Washington nunca han logrado llevarse la tercera estatuilla para sus casas. Y lo logró, sumando actuaciones memorables como Mi Pie Izquierdo y Petróleo Sangriento.

El austriaco Cristopher Waltz, que ya había ganado el primero por su papel de nazi en Bastardos sin gloria logró su segundo por su papel en Django sin cadenas, el remake que hizo, y muy a su sangriento estilo, Quentin Tarantino del viejo western de los 80. Y Tarantino ganó mejor guión original. Su segundo, luego de Pulp Fiction en 1994.

También ganó Amour, como la mejor película extranjera. Esta cinta austriaca venía de ganar Palma de Oro en Cannes, Bafta y Golden Globe. Previsible.

Así que fue una ceremonia y premios previsible, por justamente lo imprevisible. Como decía el viejo Dante Panzeri sobre el fútbol: lo bonito del balompié es justamente eso: que nadie sabe qué va a pasar. Y el cine es como la vida (sin parodiar ni plagiar a TNT).