Edición 368

La Defensa del Dragón

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La Defensa del DragónLlegará a cines el 27 de julio. Ópera prima de Natalia Santa y que participó en la quincena de realizadores de Cannes. Hablan sus protagonistas.

"Temer perder es temer vivir", reza el lema de esta cinta colombiana, la primera dirigida por una mujer colombiana que participó en la selección oficial de Cannes y que tuvo muy buena aceptación.

Y es que las primeras veces no son tan malas como todo el mundo cree. Esta es la ópera prima de su directora Natalia Santa y vienen muchas coincidencias, si se quiere hasta de cábala con esas situaciones iniciales. Incluso varios de sus protagonistas no la habían visto terminada y proyectada en una sala de cine, como sucedió por vez primera en función especial, en el viejo, mítico y renovado multiplex de Avenida Chile.

La Defensa del DragónAsí lo hablaron con Buque de Papel sus actores, como Manuel Navarro para quien la película es de la gente de a pie. "Es extraño, pero no hay celulares ni carros", dice. "Es una ciudad que no conocemos y donde se desarrolla una historia que enamora", afirma Maia Landaburu; mientras que para su protagonista, Gonzalo de Sagarminaga al terminar de leer el guión se sintió atraído totalmente por la trama.

La película exuda nostalgia, saudade y lleva al perdedor irremediable a su redención en el amor. Basta de carreras, se acabó la timba, dice el tango de Gardel, Por una cabeza, verso que resume ese universo de tres amigos fracasados a su modo, pero que deciden seguir apostando por esta vida llena de altibajos, injusticias y fealdad del mundo, para descubrir que no todo es derrota, como en el deporte ciencia que es el hilo conductor de toda la trama.

La Defensa del Dragón es una jugada del ajedrez donde el rey se ve protegido y si se quiere intocable, pero que, llevándolo a la vida, es el típico encierro de quien teme vivir, apostar, jugarse el todo por el todo, y claro, perder. Al final, todo cambia y se puede ganar.

La Defensa del DragónUna cinta imperdible que demuestra que el cine colombiano va más allá de los paraísos con y sin tetas, del narco, del dinero fácil, o las comedias que exaltan a la cultura del atajo como acuñó Antanas Mocxkus para describir al típico nacional que se cuela en el cine, en el banco, que irrespeta el carril contrario, que se emborracha todo el año y que nos parece gracioso, cuando esa es la razón del desbarajuste en el que andamos, sin respeto, sin tolerancia, con la violencia a flor de piel. O pregúntenle a las madres en su día cómo les va con las riñas, heridos y muertos que se registran.

La cinta es protagoniza por alguien del mundo del cine que no es actor. Hablamos de Gonzalo de Sagarminaga, hombre de la música y bandas sonoras para el cine (La Estrategia del Caracol) y de palabras medidas y precisas. Interpreta a Samuel, profe de ajedrez, de álgebra y cálculo, cuya vida se refugia detrás de esa defensa draconiana que no lo deja vivir. Manuel Navarro interpreta a Marcos, el pedante médico homeópata español, quien desarrolla cada vez más el vicio por el juego y los casinos y quien no pierde oportunidad para insultar a sus dos amigos, el profe y el relojero, Joaquín, quien está a punto de perder el taller que heredó de su padre.

La Defensa del DragónTodo transcurre en el centro bogotano aún no en planes de renovación entre el famoso club de ajedrez Lasker, en la calle 21 con Carrera Séptima, el Casino Caribe, en la acera del frente y donde funcionó por años el teatro de cine Metro y el tradicional Café La Normanda, que sigue en pie.

Un buen pretexto para adentrarse en una historia universal muy bien contada, actuada y dirigida. Da gusto ir a cine a ver una película que te enseña, enamora, entretiene y se sale hasta cantando el tango: "Por una cabeza, toda la locura, su boca que besa, borra la tristeza, calma la amargura...".

Habla Manuel Navarro

Habla Maia Landaburu

Entrevista completa a Gonzalo de Sagarminaga