Edición 381

Yo Sandro

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Caminar por Buenos Aires en esta época del año, cuando el otoño fenece y el frío comienza a sentirse mezclado con el sol moribundo es un acto de gitanería.

Y en medio del "fresco", como dicen aquí, desemboco en la plaza del Congreso y me topo con el Gaumont, teatro alternativo, donde hay una buena cantidad de películas argentinas –producción propia en su mayoría- que son diferentes al cine de puño, plomo, patada y el comercio hollywoodense.

Dentro de la variedad para escoger encontré la titulada Yo Sandro, la historia del cantante argentino que logró fama mundial.

Hablar de Roberto Sánchez es mencionar uno de los iconos e la música y de la cultura popular argentina y latinoamericana.

A mi mente regresan las imágenes del poster de tamaño gigante colgado detrás de la puerta del cuarto de mis primas en la casona del barrio Veraguas en Bogotá, el tocadiscos y ella, Julia, junto a Flor y mi hermana Martha imitando sus bailes y cantando sus éxitos y suspirando, como lo hacían miles de mujeres en toda América. Mi tía Inés y mi mamá recordaban que así era Elvis en su mejor momento y no el gordito drogadicto que vivía metido en su rancho de Memphis, Tennessee. Era el año 77, poco antes de su muerte por sobredosis.

Cuando la película, que mezcló una parte actuada, con la voz de Sandro como narrador omnisciente, su música y comentarios de figuras como José Luis Rodríguez, El Puma (confeso admirador del gitano y de su tema Mi Amigo El Puma), muestra las imágenes de Bogotá volví en el tiempo. Se veía la la multitud de admiradores y admiradoras que abarrató el viejo aeropuerto ElDorado y ambos costados de la Avenida hacia el Centro, así como su arribo al Hotel Tequendama, donde la policía se vio a gatas para contener a sus "nenas".

Fue el primer artista latinoamericano en llegar al Madison Square Garden y el del mundo en hacer un concierto transmitido por satélite, desde su presentación en el Carnegie Hall, tambien de Nueva York y logró la friolera de 22 millones de discos vendidos, 11 discos de oro y ganó el premio Grammy, en una época sin redes sociales y sin explosión de medios.

Es la historia del pibe de Parque Patricios que repartía vino con su viejo, que tuvo una buena infancia y una madre y una maestra que lo impulsó a seguir por el camino de contar historias, como recordó; quien aprendió los linderos del bien y del mal y quien trabajó en conseguir hacer su sueño realidad. Las serenatas con sus amigos del barrio y el canto llegaron a su vida para nunca irse. E imitó a Elvis –su ídolo- en una fiesta, donde se cayó el disco al piso y se hizo añicos. Esa improvisación le gustó y a la gente también, "eso de mover la cadera y subir las patas", como recordó lleno de vida y de risas. Tenía el don y lo supo aprovechar.

La entrevista fue adelantada por Mato, donde el Gitano se desnudó y contó detalles no tan conocidos. Luego vino la fama y una referencia tangencial a los temas del corazón: "de cada amor sale un long play...".

Llega el cine y el muchacho cambia. Se pone el smoking y empieza a componer más profundo, más amoroso, ya no tan energético al tirarse al piso y desabrocharse la camisa. Sus canciones hacen parte de la vida latinoamericana y permanecerán: Tengo,  Así, Rosa, Rosa, Una Muchacha Una Guitarra, La Manos, El Maniquí, Quiero Llenarme de ti, Trigal, El Amante, Porque yo te amo...

"No hay nada qué hacer. Sandro y Elvis Presley son las dos caras de la misma moneda. Sandro admiró a Elvis siempre. No se conocieron y el gringo nunca dijo mu sobre Roberto. Luego de verlo otra vez lo sentimos vivo, como nos cantaba en los 60 y 70. Es el Gitano, es Sandro de América", dijeron Oscar y María Luisa, una pareja ya grande a la salida del Gaumont.

Me esperaba el frío que ya empezaba a cortar como navajas, las de los gitanos. Bueno, había que enfrentarlo y caminar unas 35 cuadras hasta casa. Había paro del subterráneo, la Avenida Rivadavia estaba cortada por los promotores del aborto que llaman "legal" y subirse a un colectivo era misión imposible. Así que aprieto los cordones de los tenis, estiro un poco, muevo los tobillos en círculos y me pongo a silbar y a tatarear mientras emprendo camino y vuelvo a gitanear: "una muchacha y una guitarra, para poder cantar, esas son cosas que en esta vida nunca han de faltar...".

Ficha

Título original: Yo, Sandro - La película

Actores: Carlos Portaluppi, Daniel Valenzuela, Celeste Gerez, Patricia Rojo.

Director: Miguel Mato.

Guionistas: Miguel Mato, Eduardo Spagnuolo.

Director de fotografía: Ricardo De Angelis.

Montaje: Emiliano Serra.

Producción: Fernando Sokolowicz.

Sinopsis

Un pibe de barrio es transformado en ídolo musical solo comparable al mismísimo Elvis Presley, quien fue, a su vez, su ídolo. Guiada por la voz de Sandro una cámara subjetiva, que lo encarna a él mismo, construye escenas de su vida pasada, recuerdos de su niñez, de su familia, de sus maestras, de su adolescencia, de sus amigos. De su madre, de su padre y de su amor por la música. Archivos inéditos fotográficos, de audio y en súper 8 filmados por Roberto Sánchez recorriendo momentos e intimidades y filmaciones de su paso por escenarios del mundo nunca vistas.

Aquí el tráiler de Yo Sandro: