Edición 375

Reflexión para el Día del Padre

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Reflexión para el Día del PadreSé que la gran mayoría de padres quisieran tener la fórmula mágica para poder tener una buena relación con sus hijos, y poder educarlos y prepararlos adecuadamente para que enfrenten asertivamente el mundo de hoy.

Ellos ven todos los días los riesgos de que caigan en manos del vicio, la droga, el alcohol, el suicidio, la violencia, la enfermedad o la depresión, y quisieran alejarlos de esas malas amistades que los sacan del buen camino; y aunque ellos les han dado lo que consideraban lo mejor, la mayoría de las veces es frustrante ver que sus propios hijos los ignoran, desprecian, insultan o no les prestan atención cuando tratan de advertirles que no están haciendo lo correcto, y llenos de angustia y sufrimiento, ven cómo sus hijos se van alejando cada vez más.

Para lograr entender el porqué de esta situación, deben hacer una auto evaluación y ver la manera en que están manejando su relación con ellos.

Muchos padres confunden la sobreprotección, el preocuparse por los hijos y el quererlos disciplinar, controlar y manipular con el amor. Por ejemplo:

- Si un hijo se encuentra muy enfermo o sufre un accidente, la primera reacción de un papá es angustiarse, sentir que todo anda mal, llorar, no dormir, y a todo el mundo le cuentan que su hijo se encuentra gravemente enfermo y se sume en la pena. Esta reacción realmente está movida desde el miedo, no desde el amor, ya que nos han programado para creer que cuando un ser querido está enfermo debemos sufrir, porque de lo contrario no lo amamos.

Para mí, es diferente cuando un hijo está enfermo ya que podemos mirar la situación sin involucrarnos en el miedo, y resolverla buscando el tratamiento médico apropiado, y ante todo dándole la fuerza, la esperanza y la inspiración para que él concentre su atención en cómo su cuerpo, con la ayuda de Dios y la medicina, se irá sanando; y si la enfermedad no tiene solución y el control de lo que sucederá no está en nuestras manos, debemos soltarlo sin miedo, dejando las cosas en manos de Dios y dándole a ese ser querido nuestra alegría y amor, brindándole palabras esperanzadoras, en lugar de poner cara de tragedia y jugar el papel de víctima, que lo único que hace, es hacerlos sufrir, enfermarlos más, terminando en un sufrimiento incontrolable, en el que todos se involucran.

Reflexión para el Día del Padre- Si tienes un hijo adolescente y sientes que se te está saliendo de las manos, debes dejarlo que crezca en libertad, pero enseñándole a que maneje su vida ejerciendo una responsabilidad con conciencia sobre ella. Puedes enseñarle a tomar sus propias decisiones en el amor. Por eso, si tu hijo quiere salir con sus amigos y sabes que va a estar en la calle, donde corre muchos peligros, debes dejar de concentrarte en el miedo de que lo atraquen, sufra un accidente o de miles de situaciones más que son posibles, ya que si toda la noche la pasas pensando en el miedo que te causa que algo le pase, no puedes dormir, te angustias y desgastas, y puedes atraer fácilmente esa energía negativa hacia ti y hacia tu hijo.

Por eso, la próxima vez que tu hijo quiera salir con sus amigos, dale un beso, dile que confías en que las decisiones que va a tomar esa noche son las que él considera las mejores, y suéltalo para que fluya libremente; recuéstate tranquilamente, lee un libro y comienza a ignorar o reemplazar esos pensamientos de miedo, por opuestos y positivos, como que tu hijo se encuentra feliz con sus amigos y está bien y a salvo. Eso es pensar realmente en el amor y no en el miedo.

Así mismo, a través de cada situación que se te presente con tu hijo, vas a tener la oportunidad de practicar esta nueva forma de ver la relación con él. Recuerda siempre, que cuando cambias la forma de ver las cosas, las cosas cambian su forma.

Aunque no tengo una fórmula mágica para decirte cómo educar a tu hijo, si le ayudas a encontrar sus talentos naturales que le darán confianza para elegir con responsabilidad y conciencia, estarás cumpliendo con tu misión sagrada de ser guía inspiradora y luz en la vida de tu hijo.

Y recuerda... Nunca, nunca jamás dejes de soñar.

Un gran abrazote.

*Los pensamientos, opiniones y expresiones de los columnistas son libres y no influyen, condicionan o significa el criterio editorial de Buque de Papel.