Edición 374

Colombia: país patas arriba

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Colombia: país patas arriba "...aquella perrilla, sí,

cosa es de volverse loco,

no pudo coger tampoco

al maldito jabalí".

La Perrilla. José Manuel Marroquín

Como lo dijera nuestro vate Marroquín la poca Justicia que había en Colombia, con la enmienda constitucional que el partido de la U, el liberalismo y el conservatismo, y el Gobierno instrumentaron en el Congreso y "conciliaron" o confabularon, ha quedado como una perrilla, sin pan, sin dignidad y en la calle, expuesta a la burla internacional y nacional.

Cosa es de volverse locos, de agarrarse la cabeza con las manos y decir desolados: "Esto es increíble, que un Congreso no sea para ayudar al pueblo, para exaltar a la Justicia, sino para amarrarla contra las cuerdas y darle un knockout." Todo, para que los propios congresistas y el gobierno maquinaran cómo zafarse de las coyundas que les trancaban sus apetitos voraces que llevaron a ministros, parlamentarios, y jefes de seguridad a la cárcel.

Mal puede decirse que este Congreso representa a lo que es la mayoría del pueblo colombiano. No puede ser que hayamos elegido a un congreso tal que parezca haberse convertido en un monstruo come justicia. Que se trague la dignidad de su propia esencia.

¿Quién declarará ahora la "alerta roja" para la Justicia colombiana? ¿El gobierno complaciente con su Ministro Es-guerra o las Altas Cortes que fueron beneficiadas con la prolongación en su jugoso puesto? ¿Será capaz la Corte Constitución de frenar y hacer volver la situación a su estado anterior, por lo menos? ¿O tendrá que declararse impedida o inhibida en su totalidad por los favores ofrecidos en este pretendido Acto legislativo ominoso?

¿Los jabalíes aforados saldrán ahora de sus madrigueras orondos y correrán por oficinas, fiestas, accederán al presupuesto, harán comilona y mostrarán sus dientes sin temor a represalia alguna porque han hecho imposible su juzgamiento? El hombre de la caverna no tuvo tales privilegios, con piedra, garrote. Y, además, con la ley del talión a su favor. Podrán, como cualquier Al Capone, ir y venir, salir y entrar a sus anchas. Esto se ha convertido en un antro, en una selva sin ley para cebras, elefantes blancos, lagartos, micos y culebras.

¿Y los ciudadanos tendremos que sacar de nuestro bolsillo para pagarles este embutido que se han echado al pecho? ¿De la noche a la mañana hay dos modos de concebir el tratamiento a las malas acciones? ¿El hombre de la calle será detenido preventivamente y encarcelado por si las moscas vuelan, y el doctor congresista será inmune intocable y podrá seguir reído en su curul haciendo "de las suyas"? ¿Esa es la Justicia de la Prosperidad aquí, en Suiza, en Berlín, Santo Domingo, en Caguán y Paraguay?

La Justicia colombiana es ahora una perrilla, herida, expósita que corre tras unos valientes jabalíes que la miran burlones desde lejos. Se dice por el vulgo que la ley se hace para violarla. Aquí la majestad de la Justicia ha nacido mancillada. No puede ser que a los ciudadanos nos toque sufrir esta afrenta en la cara.

¡Que viva el gran partido liberal! ¡Que viva el gran partido de la U! ¡Qué viva el gran partido conservador! ¡Que viva este gobierno de la Prosperidad! El recinto del Congreso, Senado y Cámara, ayer estaba colmado para este acto triunfal de la autore-forma injusta.* Solo los verdes, el Polo y Mira se apartaron del estropicio.

* http://www.eltiempo.com/politica/la-conciliacion-de-la-reforma-de-la-justicia-desato-mas-polemica_11962101-4

* http://www.semana.com/politica/goles-del-congreso-reforma-justicia/179253-3.aspx

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