Edición 367

A tomar decisiones desde el amor

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A tomar decisiones desde el amorFrecuentemente estoy hablando de la importancia de vivir y disfrutar la vida plenamente, pero día a día veo a miles de personas que sienten que no están siendo felices, ya que muchas de ellas a pesar de tener una buena familia, poder, prestigio, dinero, empleo o una vida aparentemente estable, sienten un gran vacío y angustia en sus corazones.

Y aunque cada día estas personas están más y más insatisfechas, por múltiples miedos deciden seguir ahí, cada día más infelices, y por no arriesgarse, y no saber tomar decisiones desde el amor, en lugar de tomarlas desde el miedo, terminan destruyendo sus vidas, y entran en un estado de sufrimiento pasivo, donde todo lo aguantan. Muchas de estas personas llegan a perder el respeto por ellas mismas, y dejan que todos aquellos a su alrededor las manipulen y se aprovechen de ellas, incluso llegando a sacrificarse y dejar de ser lo que son por complacer a otros.

Sólo existen en la vida dos opciones cuando se está tomando una decisión: tomas tu decisión desde el amor, escuchando la voz de tu corazón o la tomas desde el miedo, escuchando a tu enemigo oculto que es el ego. El amor del que yo hablo, no es el de la conquista o el enamoramiento sino el amor puro, que es diametralmente opuesto al miedo. El miedo paraliza, nubla el entendimiento, bloquea la razón, genera angustia, stress, celos y obsesión por tener el control, mientras que el amor te libera, te oxigena, te da vida, alegría y paz interior.

Por eso, si estás hoy sufriendo es porque no has sido capaz de tomar la decisión, que a gritos te está pidiendo tu corazón y debes comprender lo siguiente:

- Ese miedo que probablemente estás sintiendo, está directamente asociado con el deseo de poseer a alguien o algo. Por eso, lo primero que debes hacer es observar de dónde viene el miedo, cuál apego o deseo es lo que lo origina y tomar conciencia de lo inútil que es aferrarte a eso. Comienza diariamente a trabajar el soltar, el fluir, el desapegarte, y así instantáneamente de lo más profundo de tu SER, comenzará a brotar una energía que si la sabes canalizar, se convertirá en creatividad, que te ayudará a liberarte del miedo y salir de la situación en la que estás.

- Ese miedo que sientes, no es real. Es creado por tu mente, viene de todos los condicionamientos con que te han programado y deberás comenzar a tener conciencia de él. La mente cree, que esa emoción que es ficticia, es real y por eso te hace sentir desdichado, intranquilo y te roba la paz. La mente, así como creó este miedo también es capaz de eliminarlo, pero para esto debes comenzar a ser consciente de todos tus miedos.

- Haz una lista de tus principales miedos. Identifica de dónde vienen, y qué es lo que te están mostrando. ¿Será que vienen del miedo a quedarte solo o a perder la supuesta comodidad que tienes? o ¿Será que estás haciendo miles de películas en tu mente para no enfrentar una realidad en tu vida y te refugias en las mentiras y el auto engaño? Esto es lo que debes comenzar a observar, porque una vez lo haces, ya tendrás conciencia de lo que está sucediendo.

- No te esfuerces por resistirte al miedo, porque entre más lo intentes más te desgastarás. Lo que debes hacer es identificar de dónde viene, comprenderlo, entenderlo, dejarlo que salga de las profundidades de tu ser, ya que posiblemente esté escondido allí y aún no lo has detectado. Recuerda que el miedo es multifacético y para asustarte y engañarte, puede ponerse la máscara de muchas emociones diferentes como la tristeza, la ira, la angustia, la depresión, etc.

- Comienza a vivir en el presente. Ten conciencia de cómo estás actuando y disfruta cada instante encontrando el amor en cada cosa que haces.

Por último sé valiente, deja de hacer el papel de víctima y da el paso al cambio con coraje. Recuerda que ser valiente es no detenerse a pesar del miedo; no es que el valiente no sienta temor, pero sí saca fuerzas de lo profundo de su ser para avanzar, para no quedarse paralizado, para lanzarse hacia lo desconocido.

Y recuerda... Nunca, nunca jamás dejes de soñar. Un gran abrazote.