Edición 353

Se entregará en concesión el Río Magdalena

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Se entregará en concesión el Río MagdalenaPor favor, no se asusten ni se rían. No es un chiste "bueno" de esos de Alerta en Sábados felices. Fue un anuncio que hizo el Presidente Santos en Tenerife, Magdalena. El principal río que cruza del extremo izquierdo hasta Bocas de Ceniza en Cartagena será concedido para que lo administre un consorcio o un contratista. No se sabe si colombiano o extranjero.

El Río Magdalena, el que nace virgen en el Nudo de Almaguer o Páramo de las papas. El que trazamos desde niños con color azul, como culebra que se arrastra rauda a lo largo del territorio colombiano. El que baña cañadas, refresca valles, canta en medio de las montañas y que surte de pesca a Honda, a Puerto Salgar, que ha visto nadar en sus aguas a las reinas en Girardot y que se parte en cinco brazos en el delta de su desembocadura. Ese es el quid, el objeto sagrado de este anuncio.

Lo hemos visto correr espumoso y caliente bajo el puente en Flandes, en Barrancabermeja, en La Dorada cuando se junta con el Guarinoncito. Y lo vimos como caballo rucio y apacible sostener barcos cargados de pasajeros y frutos de la tierra en su grupa en las fotos en la época de Santos viejo y de Olaya Herrera. Lo mismo que el Cauca en Juanchito.

Hoy el río ya no tiene estos atractivos. Los gobiernos sucesivos se han olvidado de que antes que hubiera carreteras y red férrea, el Magdalena era el medio de transporte fluvial más grande y natural que nos dio la Naturaleza a los colombianos. Creyeron, inocentes, que el río se sostendría solo y que espantaría las moscas, las plagas de vertimientos, los desechos industriales que han hecho perder la profundidad de su lecho.

Han permitido que concesiones extranjeras hayan desviado su curso, que la pureza de sus aguas se haya contaminado por la explotación minera con mercurio, petróleo, carbón y otros minerales. Su cauce y sus riberas han perdido la vegetación que las protege y que conservan su humedad.

Sin duda, las concesiones mineras le han reportado a la Nación deterioro patrimonial como lo está descubriendo la actual y valiente Contralora general. Lo que parecería una excelente fuente de riqueza por el pago de regalías es una ilusión, como ella lo está demostrando en el caso de Cerro Matoso, concesión que está a punto de vencerse desde 1963. Y así de otras concesiones como El Quimbo, Cajamarca, el túnel de La Línea, el Páramo de Santurbán... y otros sitios que poco a poco la prensa va destapando. No es la guerrilla solamente la que comete esos crímenes contra el territorio, como lo oculta el locuaz Ministro Cárdenas Santamaría.

¿Nuestro río tutelar, nuestro querido río Magdalena, volverá a ser la fuente de riqueza que era anteriormente? Volverán a ser como los ríos del primer mundo en Francia, en Austria, en Alemania que son navegables, limpios y son orgullo de esos países y disfrute para los ojos asombrados de los turistas? ¿Podremos creer en este anuncio y "tanta belleza"?

¿Esa dichosa Concesión dragará su seno y su cieno, será a lo largo de todo el río, o apenas será que van a construir un maleconcito en Tenerife? ¿En eso quedará este anuncio tan peregrino? ¿Habrá autoridades ambientales que lo cuiden permanentemente o los particulares y los finqueros podrán seguir contaminándolo?

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