Edición 353

¡Vamos por la revocatoria del Congreso!

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¡Vamos por la revocatoria del Congreso!El Espectador traía el noticionón de que la Registraduría validó el listado y el número de firmas que el Comité de promotores del referendo constitucional "Revoquemos el Congreso", presentó a su examen.

Queda así abierto el camino para que el pueblo colombiano, como un solo hombre, haga un alto y decida soberano. Por encima de quienes como parlamentarios se han arrogado actitudes que sobrepasan la voluntad popular. Que en lugar de legislar por la salud de la Nación repetidamente han demostrado que usan la potestad de hacer leyes para someter al pueblo, favorecer a unas minorías oligárquicas y hacer antesala a favores.

El pueblo colombiano, esa masa humana que cantaron Silvio y Mercedes, que ha sido golpeada por la maza, que muchas veces se ha dicho que es sorda, ciega, muda, que va para adelante con el fuete que la arrea, ya está saliendo de su modorra centenaria. Los caciquismos que mandan en cada aldea, en cada cañada, en cada vacada se están dando cuenta que votar no es democracia. Con votar por sus caudillos para lo único que vale es para hacer más larga la cola en época de elecciones y gastar la saliva diciendo ¡viva! Lanzar un viva cae como una piedra que se lanza para arriba, como un escupitajo, que se sabe puede caer en un ojo o en boca aún abierta.

Que levanten las manos los millones que dijeron viva el día de elecciones y ahora estén contentos porque su candidato cumplió lo que prometió. Que las Farc se acabarían, que no habría reforma tributaria, que habría prosperidad, que habría más empleos tempranos, que las vías se arreglarían para llegar más rápido al pueblo y para sacar los productos del campo a la venta, que el TLC abarataría las cosas y la calidad de vida...

De mentirosos está lleno el Congreso. Hay unos pocos que trabajan, que piensan, que debaten. Pero la mayoría están allí porque la plata en la campaña y los votos los subió allá para andar en carro en avión y sobre los lomos de quienes dieron esos votos cargados sus bolsillos como los mulos peruanos de Pizarro.

Colombia no perderá a unas cámaras que solo sirven de teatro de burlas, sueños, comidas en las curules, disculpas porque no leyeron, discursos que nadie oye, citaciones con resultados nulos y... una Comisión de absoluciones que da vergüenza. Locombia puede convertirse en Colombia y estar segura de que votar para revocar a este congreso es el mejor voto, es la opción más sensata, es la decisión más honrosa que ha tomado en su historia. Digamos con fuerza: ¡Vade retro a la calle, Congreso en pleno! Esto sonará como un primer verso de un nuevo himno nacional.

Nos libraremos de patentes de Corzo, de golpes bajos a los salarios y a las pensiones en la reforma tributaria, de malos ejemplos en cumplir la ley en la calle, de esos espectáculos tan grotescos como aprobar una reforma a la justicia para su propio provecho y luego decir que no la conocían y que la culpa era del gobierno. Se salvan unos diez.

Estos últimos congresos es lo menos democrático que hemos conocido. Lo que hace el congreso es la perfecta excusa para que el gobierno, los empresarios, los que roban el erario en consorcios temporales en EPS, en Invías, en Ais, en DNE, en Incoder, en el Consejo de la Judicatura, digan que solo hacen lo que la ley, que estos benditos aprueban a sus anchas, les permite. Aquí la única que truena, hace callar con pruebas en la mano y destapa los entuertos es una Mujer sin pelos en la lengua y sin rebozo en la cara y que vale lo que gasta toda una Contraloría.

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