Edición 364

A algunos se les ocurre que Petro improvisa

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A algunos se les ocurre que Petro improvisa"Ladran perros, Sancho, señal de que cabalgamos"

Cervantes y Goethe.*

En Locombia casi todo el mundo anda loco. No piensan. Hacen castillos de aire. Viven o sobreviven. Casi vegetan. Se mantienen muy ocupados mirando a los demás. Si caen o se elevan, si son obesos o feos. No gastan tiempo en pensar, en hilar, enhebrar, evaluar o sopesar lo que valen las obras y las cosas que suceden. Eso es demasiado pedir o un esfuerzo sobrehumano.

Como pasa en CMI en el largo espacio de 1-2-3. Allí más de la mitad del tiempo se dedican a entretenerse las 3 damas desvistiendo a Petro. Si está enfermo, si se pone gorra o boina, si se equivocó o está en la clínica o se reunió con la Parodi o dejó de ir a favorecer a alguien. Si nombró a fulano o cambió el listado de requisitos para ser un buen funcionario. En fin.

En Locombia la gente se acostumbró a levantarse a las 6 a.m., a bañarse, a desayunar y salir de casa a hacer cualquier cosa. A ir al parque, a arreglar la casa, a regar matas, o conversar con el jefe, a pasar cartas, a estudiar a la universidad, a buscar a los amigos que le soplen en el oído lo que pasa para luego contarlo por TV. Y a oír chismes de Santos o de Corzo, de los Cárdenas de Santamaría, Fedesarrollo o Planeación, de Uribito y los Nule. Porque nos encantan los chismes. O, sea, nada de importante.

Muchos quisieran que Gustavo Petro hace tiempo hubiera sido desplazado. Para ellos nunca debió llegar a la Alcaldía. Era muy poca cosa. Allí no van sino Los Lagartos, los de Los Andes, de la Javeriana o ahora los de la U. Los que pertenecen al establecimiento, o sea los que querían que las cosas siguieran como venían desde la época de la Regeneración a un statu quo.

Lo peor que se dice de Petro es que improvisa. Y se cree que eso es un insulto, una crítica que dice que es un inepto, que no piensa en lo que está proponiendo. Porque improvisar sugiere que no se visualiza por adelantado lo que se empieza a hacer. Que no había un terreno abonado en el que se echa una semilla. Que no había planes, presupuesto, que no había antecedentes que avalaran lo que se intenta. Que eso no se había propuesto por ningún alcalde anterior. Y por eso es malo. O sea, que todo debía rodar como venía. Que innovar está prohibido.

Y Petro, se ha atrevido a desfacer entuertos y a barrer viejos esquemas. A revolcar y proponer cosas que parecen locuras. Como echar a caminar el Hospital San Juan de Dios, como volver a la EDIS de hace tiempo, como tienen los paisas la EPM, modelo de empresa oficial. Se instaló en la mente neoliberal que solo lo privado vale. Aunque hasta allí haya llegado también la corrupción, la lentitud. No puede concebirse que el Estado pueda manejar pulcra y eficientemente una empresa. Por ejemplo, es gran cosa haber acabado con ISS y a cambio seguir con el invento de las EPS.

A la masa le puede parecer que las cosas que encontró Petro estaban muy bien porque el nido estaba caliente y todos estaban acomodados. Que viniera un remezón, que se diera nueva estructura, que se propusieran cambios, horarios, que renunciaran algunos funcionarios que no pudieron, todo eso pareció improvisación. Mejor hubiera sido seguir sin tocar nada como ocurre en los Ministerios. Andar por el camino que todos han recorrido. Nunca se habría hablado de improvisación.

Quien mueve el piso, quien llega a cantar al gallinero con nueva voz es bicho raro, no tiene buena espuela porque duele y se le llama improvisador. Quien no hace nada no se equivocará. Bienvenida sea la improvisación que saca la ropa a ventear, que ensaya nuevos reactivos, que no se ajusta a viejos moldes. Sobre todo si con ello se dejan por fuera nidos de ratas, sabandijas, roscas enquistadas y decisiones que pasadas administraciones dejaron por saldo deudas, ineficiencia y fracaso, como el DAS, IDU, DNE, AIS y otras que aún están en el tintero de Sandra Morelli.

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