Edición 365

La realidad que crea el lenguaje de los políticos

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La realidad que crea el lenguaje de los políticos"Somos lenguaje" sentencian los que estudian el psicoanálisis. Se dice también que el lenguaje crea realidades. Así que viendo los titulares de los periódicos más importantes de Colombia, me pregunto cuál es la realidad que se crea y qué somos cuando el presidente de Colombia le dice a uno de los partidos políticos que lo ayudó a llegar al gobierno: "No vengo como un rufián de esquina a probar quién manda".

Según esta exclamación, somos una enorme barriada donde pululamos los rufianes y se crea la realidad de que estamos rodeados de gente tramposa, de engatusadores, de gente de la que no es fácil fiarse. Cuando Santos advierte a su antecesor y colectividad "'No vengo como un rufián a demostrar quién manda en el barrio", está haciendo explícito el modo como se hace la política en Colombia.

Nuestro presidente que pareciera estársela jugando por la paz y que está bien ocupado en defenderse de los rufianes, con este momento de catarsis verbal pareciera que está pidiendo más transparencia en el manejo de los temas y pidiendo llamar a las cosas por su nombre. Y en un ejercicio de asociación libre nos evoca un tango: una Colombia como un barrio que es toda nuestra fortuna, cuna de tauras y cantores, de broncas y entreveros. Melodía de arrabal según esta declaración presidencial podría pasar por un himno patrio:

La realidad que crea el lenguaje de los políticosSi el músculo de la crítica mantiene activo entre los argentinos y el de la ironía entre los italianos y anglosajones, nosotros, los colombianos, podríamos aceptar que uno de nuestros estilos es el rufianismo y como no resulta un talento a cultivar habría que hacer el ejercicio de, en temas de política, llamar las cosas por su nombre: en Colombia ni se está en una guerra contra el terrorismo pero tampoco la guerrilla es el ejercito del pueblo. La elocuencia en las negociaciones de paz y en política, podría estar escondiendo la condición de rufián de quien habla en nombre de los grandes valores de la patria. Bienvenidos los noruegos de mediadores en el proceso de paz con la guerrilla. Ellos con su orden mental, pueden leer entre los malabares del lenguaje y entre la elocuencia insurgente y oficial la parte dura y concreta de los temas que se tocan.

Nuestro lenguaje literario crea obras disimiles y vastas que van desde las afirmaciones fatales de Fernando Vallejo hasta los anuncios proféticos de que somos el nuevo centro de la esfera de William Ospina. Para el caso de la política, a no ser por un Alberto Lleras Camargo, nuestro país no ha sido nombrado con sensibilidad y alto vuelo poético. Sin embargo puede ser que se esté haciendo un esfuerzo importante por entrar a discutir ideas, sin jugadas mezquinas y descalificaciones agresivas, llamando las cosas de modo directo.

La realidad que crea el lenguaje de los políticosLograr un retrato distinto y noble de lo que somos pasaría por tener en cuenta el lento y curado trabajo de los que nos relatan desde otros lugares, desde otros universos. Queda el territorio del arte en donde el lenguaje es elástico y se deja moldear para comunicar estados del alma. Dejemos que sea entonces en su poema Síntesis, Porfirio Barba Jacob, ese poeta de la canción de la vida profunda que nos nombre y sugestione de otro modo:

Yo fuerte, yo exaltado, yo anhelante,

opreso en la urna del día,

engreído en mi corazón,

ebrio de mi fantasía,

y la eternidad adelante,

adelante...

adelante...

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