Edición 374

El Museo de Arte Moderno y la fotografí

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La fotografía, en sus ya más de cien años de haber comenzado a ser usada para diferentes fines, ha llegado a espacios algunas veces inefables, otras a situaciones que en poco tiempo pasaron de ser una fantasía, a un hecho real e irrevocable como las placas tomadas a través de satélites espaciales de lugares remotos del universo.

Pero hoy nos interesa registrar a la fotografía en su recorrido como arte.

 

No es necesario fijar una secuencia ni  definir algunos referentes, aunque es bueno mencionar a Cartier Bresson (1908-2004) el padre de la fotografía reportaje, para tener la idea de cómo un propósito de crónica o simplemente informativo, puede trascender a un espacio relacionado con ese misterio que deja la inspiración del espíritu.

Actualmente Bogotá es visitada por La Sociedad Estatal para la Acción Cultural Exterior, SEACEX, y el FOTOMUSEO, con la colaboración del Museo de Arte Moderno de Bogotá (MAMBO), el Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación, de España,  y el Ministerio de Cultura, quienes han organizado la muestra “Cazadores de sombras” en la que participan 16 artistas ibéricos.

En esta muestra hay una abundante exposición de recursos técnicos. El lente en muchos de los fotógrafos es respaldado por procedimientos de alta tecnología que ilustran sobre lo que ha ocurrido en los últimos años en este campo.

Sin embargo al mirar la generosa muestra va quedando el ojo impregnado de manera esencial por aquellas fotografías en las que la poesía, eso inefable que surge de los momentos de sintonía con un tiempo que nos va quedando en resonancia con lo sutil, con el asombro y el misterio.

La fotografía hace parte del arte, como no. Más allá de la teoría importante que sostienen algunos de que es la capacidad de captar ese momento mínimo en el que ocurre lo esencial, es la que tiene qué ver con un alto nivel de la consciencia.

Y allí nos ratificamos en esos principios tan elementales, que transforman una artesanía en un recuerdo imborrable. 

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