Edición 359

Tenemos Papa con Buenos Aires

PDFImprimirCorreo electrónico

Tenemos Papa con Buenos AiresEl mundo de la era espacial y la era de las redes sociales se merecían la llegada de este Papa. Hasta el nombre suena raro: Jorge Mario, como si hubiera nacido en Medellín. Un hombre de las pampas, abierto, con mirada a la calle, con sabor a tango. Tal vez hijo de inmigrantes, de familia italiana, un hombre que ha recorrido historia.

Oí la entrevista por el Canal de El Tiempo. Un reportero preguntaba a un par de pensionados argentinos qué les parecía el nombramiento de un connacional y ellos opinaron. Ella dijo que se sentía feliz como católica, que conocía y había oído misa celebrada por él. Que su discurso era cálido y que hablaba de paz y conciliación. Que parecía amigo de los pobres, en esa nación que sufre el rigor de la incertidumbre social. Como toda América. Que sabía de la lucha del cardenal Bergoglio por no transigir con la pederastia. Su esposo se alegró de que el nuevo Papa fuera de avanzada, con ideas renovadoras y que por sus venas corriera sangre latina.

Tenemos Papa con Buenos AiresFrancisco, ya no suena a Inocencia ni Ambrosio, de Aniceto. No suena a santo viejo como Tomás y Sebastián. Siendo de la orden de los Jesuitas no se autollamó Javier, ni Ignacio, ni Luis. Aunque también formó en sus filas San Francisco de Borja. A lo mejor pudo ser este el inspirador de su nuevo nombre. Suena a nombre de pobre, del dulce Francisco de Asís y es el primero que se atreve a tomar ese nombre de quien dejó las riquezas para darlas a los más necesitados. Puede ser el abanderado amigo de las palomas, las alondras, del agua que corre, como el autor de El Cántico de las criaturas y del ambiente, como que se formó en la corriente de la Teología de la Liberación, como el arzobispo brasileño Helder Cámara.

Por fin los jesuitas tienen en su congregación dos papas. El de siempre vestido de negro y ahora el Papa de blanca saya. Los jesuitas han sido llamados la luz de la iglesia, por sus universidades, por sus posiciones doctrinales de avanzada, por su voto adicional de obediencia al Papa.

Tenemos Papa con Buenos AiresDe gran recordación el padre Pedro Arrupe fue llamado profeta de la renovación conciliar - o aggiornamento de la iglesia impulsada en los tiempos de Juan XXIII - por el anterior Prepósito general Peter Kolvenbach. Su comunidad, como lo hace en Colombia, se dedica a la promoción de la justicia, los derechos humanos, la evangelización y la lucha a favor de los desplazados de la riqueza del mundo. El nuevo Papa, desde su alto Ministerio, de seguro mirará con ojos especiales a quienes les puede hablar en su propia lengua. Al tercer mundo, a quienes están sumidos en el caudillismo esclavizador, la corrupción, el militarismo, el narcotráfico.

Buenos Aires empiezan a correr por el viejo y el nuevo mundo. Centro América y Suramérica sentirán, por fin, una mano amiga y conocida que se alargará hasta sus hogares. Él dijo con humor que los cardenales en busca de un nuevo Papa habían llegado hasta la Patagonia, hasta el fin del mundo, y se habían encontrado con él.

Larga vida, mente lúcida y mano fuerte en el cayado para dirigir esta Nave en tiempos tan procelosos, deseamos a este hombre de 76 años.

Imágenes tomadas de: El Universal.com, Terra, LaVanguardia.com

*Los pensamientos, opiniones y expresiones de los columnistas son libres y no influyen, condicionan o significa el criterio editorial de Buque de Papel.