Edición 355

Posgrados: ¿una necesidad protocolaria?

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Posgrados: ¿una necesidad protocolaria?Aspirar a un posgrado en Colombia puede ser un privilegio, ganarse una lotería o demostración que se tiene el dinero para poder colaborar a que las universidades llenen más sus arcas.

También puede ser una necesidad para el mercado laboral en este país latino que exige personas que carguen en su portafolio un cartón adicional al de su carrera básica.

Tener que acudir a un posgrado en Colombia para entrar a un almacén, una empresa de seguridad, o un laboratorio, a dar clases en una universidad o para ascender en el escalafón oficial, demuestra que los pregrados están desacreditados. En otras latitudes como Chile, Alemania un estudio universitario dura 7 u 8 semestres y el estudiante queda hecho un profesional calificado y apto para ejercer una profesión determinada.

Terminar un posgrado ha llegado a significar que se tiene una llave maestra que abre puertas, un requisito protocolario, un talismán que avala el ingreso por sí solo a un cargo o puesto en la burocracia. Porque tampoco certifica que quien lo porta sea un portento o un profesional más hábil en tal materia. Nuestros posgrados casi nunca tienen que ver ni son afines con los contenidos del pregrado. Es un papel más, es la certificación de poseer unos conocimientos tales, que operan como un montacargas que sirve para subir pesos en un puesto o terminal marítimo.

Se han llamado posgrados en Colombia a las especializaciones, la maestría y doctorado. Y ahora poco hasta se han inventado los diplomados y los postdoctorados para hacer sacar más plata y poner más medallas en el pecho, en las paredes de la alcoba y la oficina. Mas la calidad que se brinda no fructifica en el mercado y pareciera que la ciencia no aportara a la sociedad a la que van los graduados.

Con tanto egresado con toga que botan a la calle las universidades no se ve la mejoría de salarios, comercio, industria, tecnología nacional o patentización de marcas e invenciones. Y los pocos genios y estudiosos que surgen de inmediato emigran para el extranjero.

Sin embargo, hay esperanzas. Acaba de finalizar la jornada de exámenes para optar a postgrados en la Universidad Nacional. Las noticias nos dicen que solo se registraron inscripciones para 33 Especializaciones - que no aportan nuevos conocimientos sino apenas profundización en las asignaturas de pregrado -. Y aplicaron, en cambio, a 95 maestrías y 40 doctorados que requieren de alto grado de investigación y presentación de tesis.

Ojalá nuestros graduados de pregrado se animaran a cursar, con un poco más de esfuerzo, una maestría o un doctorado. En Europa y EE. UU. Se realizan maestrías en dos años y se encuentran universidades que brindan para ello becas con viáticos, libros y estadía. Los doctorados puedan durar 4 años porque requieren investigación de campo y que aporten un nuevo conocimiento para el mundo de la ciencia en la minería, la agricultura, la ingeniería civil, la aeronáutica, oceanografía, la robótica, la salud, la seguridad social, la farmacología y/o la sicología, la sociología, geología y la antropología.

Que hayan acudido candidatos a presentar su nombre para estudiar en el país o en universidades extranjeras tal cantidad de maestrías y doctorados habla bien de nuestra juventud. No solo es diversión, disipación, rumba y mal uso del lenguaje lo que están buscando las nuevas generaciones.

Y, es de esperarse, que quienes se gradúen, hagan valer en Colombia sus méritos y hallazgos. Que jalonen la industria, la tecnificación de nuestras herramientas de trabajo, que hagan ver la necesidad de la tecnología de punta propia. Que sea con el concurso de multinacionales, del capital privado y el apoyo del Gobierno para que nuestras riquezas no se vayan y se transformen en bienestar y mejor calidad de vida.

En El Espectador.com  

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