Edición 359

El mar sabe de gaviotas y olas

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El mar sabe de gaviotas y olas"Cardumen: Mitin de peces recién nacidos.

Su pequeñez seduce a las ballenas."

Hernando Revelo.

Confieso – no me acuso -, que nací en la sierra, lejos del sol y el mar. Tarde conocí a ese Tritón con cabellos blancos que busca con sus fauces el fondo, nido de tesoros y tiene ojos azules. Se zambulle y se sacude en medio de olas, pone su lomo al sol de día y presta su cama a las estrellas en noches de luna y de tinieblas.

Anoche conocí todo lo que es el mar. Me lo contaron dos guapireños que saben de sal, de esteros, de bogas y ríos que llevan las canoas a descansar al mar. Me citaron junto con mi novia a un festín de maderamen, cardúmenes, sábalos, atarrayas, acantilados y algas.

Supe lo que es una jaiba, una bajamar, qué significa África, qué es un coral, una chonta, una bocana, un canalete, qué es encallar, gavia, madrépora, naidí y sotavento. Hernando Revelo* lo fue leyendo con voz de lobo marino. "No nací en Guapi, dijo. Nazco en Guapi todos los días". Eso lo dice con boca de río y el corazón de poeta que ha cantado a los naufragios, a la lejanía, desde la proa o la baranda del barco que fabricaron su padre Agustín y su madre Rosinda y que hoy navega entre los bajeles y bagatelas diarias.

El Auditorio Diego Garcés de la Biblioteca Departamental Jorge Garcés Borrero estaba nutrido. Había bonaverenses, guapireños, tumaqueños, gente de El Charco, Barbacoas, Iscuandé, Bahía Málaga y hasta del Chocó, porque se celebraba la fiesta del palabrerío de la Costa negra del Pacífico. Se lanzaba el libro Diálogo de Aguas de autoría de los hermanos Baudilio, un maestro y Hernando, un orfebre de metáforas y versos salinos y padre de Simbad y abuelo de Valentina y hermano de Baudilito.

Diálogo de Aguas es una porción de vocablos con que se visten y se reconocen los nativos de toda la costa pacífica colombiana. Como lo dijo el prologuista Medardo Arias, el libro fue hecho "a la limón". Los dos Revelo echaron la atarraya por calles, esteros, mercados, palafitos, aserríos y mar adentro y recogieron en la fuente con su genio negro palabras y expresiones antes de que el mar de leva del olvido arrastre con la herencia de los ancestros.

Hernando ha traducido con lenguaje poético para que entendamos las palabras que reposan en el libro en orden alfabético. Es un Negrario o diccionario negro, que bien lo podría haber hecho Obeso, Artel, Martán Góngora o Vanín. Las definiciones guardan la esencia del significado y le añaden el color de la poesía. "Albatros: pájaro libre, el límite del cielo está en sus alas", Arrebol: Rubor del cielo, por el cortejo de la luz, que el sol le hace a las nubes", Bajamar: Tierra que persigue al mar y le ruega para que no se aleje".

No es un diccionario de una academia ni una colección de palabrejas raras. Es parte del imaginario y de la vida de unas generaciones que poblaron y gozaron y sufrieron y comieron a diario de un paisaje, unas playas, unas comidas, una pleamar y una fauna marina.

Por eso, Diálogo de Aguas, es un trozo de historia como lo expuso Baudilio Revelo con tono épico de nostalgia y a calzón quitao.

Imagen tomada de Mar Marina

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