Edición 364

Buen día, Buenos Aires

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Buen día, Buenos AiresDesde antenoche estamos con mi novia visitando a la Argentina de Salgari, de River, de Pedernera, D´Stéfano y del Río La Plata. Casi en ese orden. Desde muy pequeño soñé con el país de donde nace la finta, el grito de gol y la alegría del juego del balón y la patada limpia que lo acaricia. Ahora hemos vuelto al Hotel Bonito, en Chile 1507 y Bárbara Coss, toda ojos claros, nos ha atendido como si estuviéramos en casa.

Ya he pisado sus pampas y recorrido Corrientes cuatro veces y he visto de noche, desde arriba en el avión, los dibujos artísticos de sus ciudades que hacen las luces. Unas parecen siluetas de guitarras, otras, de balalaicas, hojas de liquido ámbar, de sota de bastos o de un pato silvestre con barriga circular y dos cabezas con pico ancho. Es divertido ir buscándole parecido a cada ciudad mientras pasan las tres horas antes de llegar a Buenos aires.

Ahora vinimos con la ilusión de ver el original de Busto de Mujer de Amadeo Modigliano en el Museo Nacional de Bellas Artes en la Avenida El Libertador. Pero no estaba en exposición como lo anunciaba la página de internet. En cambio vimos hasta cansarnos multitud de obras auténticas de Renoir, Rousseau, Degas, Gauguin, Toulousse Lautrec, Pueyrredón. Tanto el impresionismo como el expresionismo siempre han llenado de luz mis ojos con sus puertos, puentes, mujeres, baños, danzas con sus colores suaves y fuertes.

Tarde, como a las 3:00 p.m. fuimos a almorzar en el restaurante La Cholita que nos recomendó un colombiano que trabaja en una fuente de soda. Obvio que pedí allí un bife chorizo a Alexander, otro colombiano. Con mi novia nos bebimos una botella de vino de la casa. Me estaba embriagando y por unos minutos olvidé que no había pagado la cuenta. Qué pena pasé, pero encontré la plata y el inconveniente se entendió.

Recorrimos agarrados de la mano por las Avenidas 9 de Julio, Santa Fe, Sáenz Peña y el peatonal Florida. De nuevo pregunté por Manguel y conseguí Regreso con pasta dura y Lecturas sobre la lectura por precios cómodos. El primero me costó 10 pesos y el otro 120 porque es un volumen bastante gordo con hartos capítulos cortos de Alicia tras el espejo, alcancé a ver. Ahí tendré qué leer y en qué entretener mi tiempo de pensionado.

Ya casi cerraban las oficinas de Sea Cat donde reservamos viaje en barco rápido para Montevideo. Nos quedaremos allí durante una noche. El año pasado conocimos solo su bellísimo aeropuerto pero nos quedamos con las ganas de conocer la capital de este chico país con sus casas bajas, con árboles, flores que simulan un paraíso. Iremos a conocer la casa familiar donde vive el presidente más sensato que tiene una república.

El clima de Buenos Aires es similar al de Bogotá en esta temporada. No ha llovido. Aún no ha terminado del todo el otoño y muchas hojas verdes se niegan a caer de las ramas de algunos árboles. La mayoría tiritan de frío porque se quedaron calvas y sin ropaje.

El menú cultural de Buenos Aires entra por todos los poros. Teatro, tango, tour por aquí o para Rosario, Mar de Plata, Colonia, Tigre, por ómnibus o colectivo, por tren o barco. Hemos tomado el subte para ir hasta Recoleta y su cementerio. Allí visitamos a don Domingo Faustino Sarmiento, autor de Don Facundo. Muchos famosos y próceres de Argentina dejaron sus huesos de recuerdo a la posteridad en mausoleos y tumbas de atre-vida arquitectura.

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