Edición 353

Debates sobre la cultura

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Debates sobre la cultura"El presupuesto de un año para Mincultura en Colombia es equivalente al presupuesto de un día para la guerra".

Acaba de recibir Umberto Eco el enésimo doctorado honoris causa, esta vez de manos de la Universidad de Burgos, España. Ese escenario con sabor medieval y la estatua de El Cid Campeador en una de sus plazas sirvió para que dijera unas cuantas verdades sobre el concepto de cultura.

La acción al parecer menos significativa de un ser humano, entra a engrosar la multitud de expresiones que enriquecen la realidad de este paradigma. La manera como succiona el pezón de la madre, tal vez, apenas hallado por fortuna al intentar saciar su hambre en el primer día, ya es un pequeño hito. La madre lo indujo a localizar el punto túrgido y en unos instantes el infante aprendió algo que, en su cortísima vida, a nadie le había aprendido.

Cuestionaba el investigador y novelista Eco que la cultura estuviera de receso en Europa y pregona que en las universidades se forma mejor solo a los mejores, o sea, a la élite.

Tiene razón el ilustre metodólogo y escritor de El nombre de la rosa y de otros no menores libros, en que la cultura es un concepto que en cada momento se esté renovando. El hombre en su interacción con el universo la modifica en menor o mayor grado. La cultura no la hacen las políticas mínimas de los Estados, ni las universidades. La cultura no se guarda en un molde ni en odres, como el vino, para conservarla y después gustarla. Es un concepto dinámico e inasible. Y abarca toda la obra humana, desde la edad temprana que estudian hoy los paleólogos y antropólogos.

Debates sobre la culturaDiscrepo de su opinión con la que se refiere al papel de la universidad y que lo relaciona con la internet. Dice él que "estas instituciones académicas deben ser "para una elite" como recordó que fue en sus mejores épocas".* Una razón de mucho peso, para él, es que la universidad está permitiendo relativizar y trivializar el conocimiento porque aquel invento lo pone todo al alcance del estudiante, no solo en primaria sino el universitario.

La red invisible y sus varios artefactos y servidores han llenado sus odres de cuanta información está ávida el habitante de este planeta. Nada escapa a sus dominios. Allí encuentra el científico datos, el ama de casa, el niño, el estudiante de microbiología, el futuro chef o Bartender. La Internet es una red vestida de incógnita, anónima. Brinda por medio de servidores infinitos, elementos que el hombre inteligente puede utilizar para sus propósitos. Lo que no le sirve lo desecha y lo calla, en su sabiduría. Comprende que debe entender que tiene otros ámbitos con los cuales debe contar. La internet no es la culpable de la indisciplina del investigador o estudiante.

Viene al caso recordar el aforismo: Quod Natura non dat Salmantica non praestat. La universidad es un escenario abierto, democrático, de ayer y hoy. No solo los estudiantes la hacen. También debería haber, entonces, profesores exigentes, investigadores, rectores que brillen a toda hora, que vayan delante con las innovaciones, las metodologías, las teorías. Maldito fuera el día en que también el malthusianismo entrara a ser política académica. Que solo fuera para las familias pudientes, para las élites y que cerrara sus puertas a la pobrecía y a quienes apenas inician sus escarceos por la escondida senda de la investigación.

*La Nación.com

Imágenes tomadas de La Antigua Biblos

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