Edición 371

La meditación es volver a lo básico

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La meditación es volver a lo básicoCuando miro a los ojos a mi nieta Agustina, de diez y ocho meses de nacida, puedo ver que en su interior existe una gran inocencia. Más allá de esa inocencia, hay una gran paz interior, acompañada de un silencio profundo.

Ella está permanentemente en un estado meditativo natural, goza con todo, se ríe con todo y disfruta llevándose a la boca cualquier objeto, ya sea sucio o limpio. Todo el tiempo está en un estado contemplativo y de observación profunda, pero al mismo tiempo está totalmente alerta y despierta; su capacidad de asombro es inmensa y puedo ver en sus ojos su alma, porque es un ser de luz que lo único que sabe dar es amor y alegría.

Si no tuviéramos la influencia de la sociedad con toda su contaminación basada en el ego, nuestro estado natural meditativo con el que venimos al mundo sería el mismo de cualquier bebé y nos acompañaría toda la vida.

La meditación es entonces un viaje fantástico en lo desconocido de tu mundo interior, ya que allí recuperarás el espacio que has perdido a través de los años.

En la meditación, en lugar de estar tratando de focalizar hacia afuera, cierras las ventanas del exterior y entras en tu mundo interior, observando y dejando aquietar tu mente. Dejas que, poco a poco, tu consciencia, que ha estado dispersa y enredada en cosas diferentes, se centre interiormente y repose suavemente en ti.

La meditación es volver a lo básico, a tu hogar, a tu templo sagrado, en el que sólo el amor y la paz reinan. Es ser de nuevo un observador contemplativo con todos los sentidos, como cuando eras un niño; un testigo permanente de cada cosa que sucede a tu alrededor, como cuando observas un ave que vuela en el cielo azul. Ves el ave volando y escuchas claramente el sonido de su canto. Una cosa es el pájaro, o sea el objeto que observas, y otra cosa eres tú, el sujeto que está viendo y escuchando al pájaro. Pero cuando estás en un estado de relajación y silencio total, puedes ver y percibir la escena desde otra dimensión. Ves al pájaro volando y cantando, pero también te ves a ti observando a aquel pájaro. En ese momento, puedes comenzar a ver y experimentar más allá de tus sentidos, vas más allá del sueño profundo, pero estando consciente.

Lograr ese estado de consciencia es más que una experiencia; eres tú, es tu propio ser en toda su plenitud. Esto te da el poder de observar tranquilamente tu mente y ver cómo ella, lentamente, se va aquietando y se va quedando dormida. Es la esencia y el objetivo principal de la verdadera meditación. Es decir, no te asocias con lo que está sucediendo, simplemente eres un testigo consciente y abierto que no tiene expectativas ni espera resultados. Simplemente observa. Eso es meditar; es mirar, observar sin importar qué observes. La idea es que permanezcas en todo momento consciente, en estado de alerta; cualquier cosa que hagas con consciencia será meditación.

La meditación es volver a lo básicoCuando dejas de ser simplemente el que hace y te conviertes en el que observa, podrás contemplar todo lo que sucede a tu alrededor. Esta es la verdadera esencia, el gran secreto de la meditación. En este momento, podrás hacer entonces cualquier cosa que te propongas, pequeña o grande, sin perder tu centro.

Cuando entiendas esto, debes comenzar a realizar actividades sencillas (caminar, tender tu cama, cepillar tus dientes, vestirte, desayunar, hacer deporte, etc.), permaneciendo atento para que estés siempre centrado en ti, sin que tu ser se altere. Encontrarás el verdadero sentido a la vida, ya que disfrutarás alegremente cada acción que realices sin prisa, ni afán, simplemente fluyendo. Tendrás una perspectiva diferente que te dará una visión amplia y totalmente nítida, porque estarás mirando desde afuera y te convertirás en un observador silencioso y tranquilo.

Lo que quiero decirte es que independientemente de que tengas un maestro o no, lo que te llevará a conocerte a ti mismo y a experimentar el placer supremo de estar consciente, tranquilo, alerta y sereno es la práctica diaria de la meditación. Este es un proceso que cada uno de ustedes debe experimentar de manera individual; no existe un manual, ni un compendio, ni una fórmula mágica para que logres que esto suceda instantáneamente. Es tan simple como si yo te digo, como que en mis años que llevo en el buceo y nadando desarrollé una técnica espectacular para bucear y nadar en olas de 10 metros en mar picado, y te doy una charla y te entrego un cedé con todas las técnicas y todas las herramientas para que las aprendas. Llegas a tu casa, observas el video, lees el libro, revisas tus apuntes y continúas haciéndolo todos los días hasta que te lo aprendes perfectamente bien.

Al cabo de un tiempo, ya tienes toda la teoría y el conocimiento en tu mente, yo te llamo y te digo que vayas conmigo al mar picado para que me muestres todo lo que has aprendido. Cuando te lances al mar picado, por más equipo y técnica sofisticada que tengas, si no has experimentado y practicado cómo respirar, cómo nadar, cómo relajar tu mente, cómo usar tu equipo y tus herramientas, te ahogarás. Exactamente igual a esto es la meditación. Es un proceso paso a paso y, a medida que vas investigando, practicando y observando, nuevas puertas se te abrirán y encontrarás un abanico de posibilidades para mejorar tus habilidades y lograr desarrollar ese arte divino. Como dice un dicho popular, la práctica hace al maestro.

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