Edición 375

La meditación te libera

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La meditación te libera"La meditación es un don con el que todos nacemos. Tú tienes el poder de desarrollarlo e implementarlo".

Desde niño, la meditación natural y espontáneamente formó parte integral de mi crecimiento y evolución. Aunque parezca desquiciado, debo agradecer a un profesor de mi colegio que me imponía constantemente el castigo de aislarme en un bosque solitario lleno de pinos y eucaliptos durante largas horas en las tardes, cuando mis compañeros regresaban felices a sus casas. Él jamás imaginó que ese castigo que me imponía para que sintiera miedo a la soledad, a los animales que probablemente habitaban allí, al coco, la mano peluda, la madre Celestina y al duende de las mil cabezas, me conduciría a desarrollar la maravillosa habilidad de la meditación.

A mis nueve años, lleno de miedo, entré por primera vez a aquel bosque y obviamente lo primero que sentí fueron ganas de escapar; no lo hice porque el profesor se sentaba a la entrada del bosque a fumar cigarrillos pielroja sin filtro, para cerciorarse de que yo permaneciera allí. Me advertía que si no cumplía con el castigo, me tendría que quedar muchas horas más.

Al no tener ninguna opción, decidí comenzar a disfrutar lo que tenía y al igual que cualquier niño, mi instinto inicial fue treparme a los árboles. Fue así como encontré mi pino silvestre preferido, en el cual pasaba largas horas: el tronco se abría en dos ramas, formando una especie de cama en el aire. Allí me acomodaba plácidamente a descansar, la altura me daba tranquilidad y la sensación de poder sobre todos los miedos y peligros de los que el profesor me hablaba. Comencé a disfrutar plenamente de la fragancia del árbol y a observar y contemplar; no hacía absolutamente nada más. Fue pasando el tiempo y ese sitio se convirtió en mi refugio y mi lugar sagrado. Comencé a sentir ganas de regresar a aquel maravilloso lugar donde encontraba paz y armonía total. Sentía que mi mente se dormía y se aquietaba, sin saber aún que eso que estaba haciendo se llamaba meditación, ya que en los años cincuenta, las pocas personas que la realizaban eran consideradas excéntricas, fanáticas o de una secta en contra de Dios.

Desde ese momento, la meditación se convirtió en parte esencial de mi vida y, gracias a ella, he podido disfrutarla plenamente sin perder nunca mi paz interior, incluso en los momentos más tenebrosos, difíciles y peligrosos, como cuando estuve secuestrado y, ante mis ojos, le quitaron la vida a mi compañero. De igual manera, por más de tres décadas, he enseñado este arte a miles de seres humanos, para que lo utilicen apropiadamente y logren una transformación profunda en sus vidas.

Es importante que entiendas que la meditación es un don con el que todos nacemos. Tú tienes el poder de desarrollarlo e implementarlo de acuerdo a tus necesidades. El problema es que cuando nos educan, nos enseñan que tenemos que "madurar", no ser "infantiles", no asombrarnos por tonterías, encasillándonos en rígidas y absurdas normas. Esas normas rígidas de comportamiento hacen que dispersemos la mirada y dejemos de lado nuestro estado meditativo original que teníamos cuando éramos niños.

La meditación te liberaPor el mundo entero, donde he tenido la oportunidad de compartir mis experiencias, he tratado el tema del sufrimiento causado por el apego y he recomendado la meditación como el instrumento natural y simple que existe desde el comienzo de la creación, para trascender ese sufrimiento. Algunas veces, esto genera controversia, especialmente entre ciertos fanáticos de diferentes religiones o culturas, que tienen una visión totalmente limitada por sus sistemas de creencias o ideologías religiosas.

Muchas personas creen que vinieron al mundo a sufrir y sus religiones se lo afirman. La realidad es que Dios te trajo al mundo para que seas feliz y para que compartas tu amor y tu paz interior con los seres que te rodean. La única forma de trascender el sufrimiento es a través de la meditación, ya que gracias a ella te convertirás en un testigo fiel de lo que pasa en tu mundo interior. De la misma forma en que los rayos del sol iluminan tu mundo externo, la meditación iluminará y resplandecerá tu maravilloso mundo interior en el que reina el amor y en el cual reside tu ser.

Probablemente, en algún momento, has oído hablar de la meditación, pero no te has sentido atraído hacia ella por diferentes motivos. Por un lado, nos han dicho que esto tiene que ver con la religión y que su práctica no es bien vista, o nos muestran la meditación como algo que sólo realizan los budistas o las personas de Oriente, diciéndonos que no es propio de nuestra cultura. También, en algún momento, hemos visto personas que pronuncian algunos mantras en posiciones totalmente extrañas, incómodas y absurdas, que no entendemos, haciendo que las ridiculicemos y nos burlemos de ellas.

Quiero que quede muy claro que la meditación no tiene nada que ver con el tipo de religión, creencia o secta a la que perteneces. Si crees en Dios o no crees, si crees en el alma o no crees, si crees que hay vida después de la muerte o no crees, no es importante. Lo único seguro es que tú sí existes y la meditación es simplemente la llave para acceder a tu interior, para que mientras estés vivo, puedas penetrar hasta lo más profundo de tu ser y disfrutar amorosa y plenamente tu paso por este mundo.

Te invito a que te des la oportunidad de desarrollar esta habilidad natural, para que la hagas parte esencial de tu estilo de vida y la uses no solamente una hora al día, al amanecer cuando trabajas tu despertar de la consciencia, sino también que la incorpores en todas tus actividades diarias, como cuando estés haciendo deporte, cocinando, arreglando tu cuarto, trabajando, cantando, compartiendo con tu familia, divirtiéndote al compás de la música o simplemente descansando, recostado en tu cama.

Ampliaremos este tema en la próxima edición.

Liderazgo Papa Jaime, Esta dirección electrónica esta protegida contra spambots. Es necesario activar Javascript para visualizarla

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