Edición 364

La conformidad del Congreso en la Reforma a la Salud

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La conformidad del Congreso en la Reforma a la SaludYa el Ministro de Salud, con su sonrisa y desenfado ha quedado contento. Sacó adelante el Proyecto sobre reforma que el gobierno necesitaba. No podía quedar mal ante la opinión de que el Congreso hiciera la mofa de hundirlo. Aprobar o no aprobar. Ese era el problema que el sabio Ministro planteaba después de que al principio había dicho enfáticamente al país que acabaría con la ley 100 y con las EPS que tanto mal le estaban causando a la salud de los colombianos.

¿Acaso la nueva ley hecha a la medida del gobierno y aplaudida por las bancadas del Congreso que votó obsecuente, remediará ahora sí los males que se estaban cerniendo sobre hospitales, puertas giratorias de EPS, medicamentos, cirugías, POS,- nuevo Mi Plan- y esperas eternas para solicitar citas?

No hay nada más evidente. El voto rápido del Congreso nos dice que con tal remiendo los problemas que aquejan a la Salud del pueblo no tendrán solución. El Ministro seguirá sonriendo con ese rictus mefistofélico creyendo que hizo una magnífica faena en los ruedos del Capitolio. Pero no. Defeccionó a lo que inocentemente prometió cuando recibió la noticia de su nombramiento. Tal vez desconocía la casta de los toros a que debía enfrentarse.

Hoy la cara de las EPS están tan frescas como hace unos meses. El proyecto les ha cambiado de nombre y ya nadie hablará de EPS, ese remoquete que se volvió tan odioso. Ahora se llamarán Gestoras y cobrarán el cheque como unas hadas madrinas a Salud mía, como linda ama, burocratizada, de las llaves del tesoro público. Qué nombre tan áureo tiene ahora la entidad que tendrá que girar, sin chistar, los cobros tal como lleguen y desde donde lleguen. Mía, Suya, de las Gestoras, pero no la Salud. ¿Quién inventaría ese nombre tan gomelo, como de una crema de manos?

Los hospitales, se supone, se pondrán toga y birrete y empezarán a graduar a médicos como cirujanos, especialistas cardios, fisios, oncos, anestesios y otros nombres resumidos. Sólo la práctica hace maestros, dijo el gobierno como otro gurú griego. No hay necesidad de teorías ni de quemar pestañas estudiando. Las Universidades han quedado sin trabajo para esta disciplina por virtud de la necesidad de mejores médicos, de puertas para adentro y disponibles.

Oh, sacrosanta mente de quienes han inspirado tales logros. No sabemos los autores. Si es Santos o alguno de su dinastía, o es un publicista o un mago o un visionario gringo o avivato. Con toda seguridad es alguien que quiere darse el tono de oportunista y llegó a la hora de sacar el pan del horno del Congreso admirable que sacó esta reforma cuando ya estaba cantado que no prosperaría.

Pasarán unos cuantos meses de sosiego y academias, expertos callarán pues la presa está servida. No hay nada más que echarle mano a lo que está a la mesa y avisparse para coger lo mejor del plato, antes que los demás lo hagan. Y pasarán otros mesesitos y comenzarán el ardor, y los lumbagos, los dolores de estómago y las tutelas a rugir de nuevo. ¿La causa? Que la reforma no sirvió y que el remiendo no era el remedio y que los creados especialistas no funcionan.

Ya enterrado el nefasto Fosyga y las EPS, aparecerá Salud Mía, como el Mío o Transmilenio, y no tardará en sufrir del mismo mal de desequilibrio que sus antecesoras. No es que estemos mirando con lupa negra o estemos haciendo apocalipsis barato. Eso lo están viendo todos los que tenemos ojos para ver y no comer cuando nos sirven presas mal hervidas.

En: Semana