Edición 369

Patos silvestres, gavilanes y una iguana en el río Cali

PDFImprimirCorreo electrónico

Patos silvestres, gavilanes y una iguana en el río CaliHoy hemos vuelto a recorrer nuestra finca, - como dice mi novia - por la mañana. Al mismo tiempo que lo hacemos por cuestión de salud, es un placer que se alimenta con el avistamiento de aves exóticas o peces diminutos que comienzan a vivir en su nueva madre que es el Río.

Unos días vemos 8, 14 o 20 garzas negras, otras 7 blancas, otras al Martín Pescador con su cónyuge, o algún pato gris o azulado. Y también gozamos el vuelo asustado de un gavilán que le huye a dos o tres sirirís que lo acosan. Vimos en vivo cómo se cumplía el refrán colombiano. Un ave rapaz con alas veloces y nariz córvida, asediada por tres piquiñas diminutas.

Más arriba nos detuvimos sobre el puente a mirar cómo se mueven pececillos y renacuajos en el pocito que se regodea en el remanso y suben a respirar y dejar burbujitas con espirales. El agua hoy, cerca del Parque Zoológico, está límpida aunque el caudal del Cali es exiguo.

El día hoy nos ha sorprendido con vista de variedad de habitantes de largo vuelo. Ya casi al culminar nuestro recorrido, la Naturaleza que rodea al Río nos permitió gozar del regodeo de una iguana reina. Digo reina porque su tamaño era de un metro con 20. Su cuerpo estaba surcado por unas bandas negras como Cerro Porteño y su lomo tenía un penacho espinoso a la moda de Neymar Junior. Su color era verde claro y sus movimientos por entre las armas daban la impresión de sensualidad y soltura.

Qué delicia trae a los sentidos este pasear por las dos riberas del Río. No importa que las autoridades no lo cuiden y que se hayan hecho los desentendidos ante la avalancha negra y de podredumbre del pasado jueves 25. El río es como una mujer digna con un ajuar de reserva. Antier sus estaban fétidas y con un saldo en rojo en su lecho. Siempre es fiel la tierra que la indolencia de los políticos que lo descuidan.

El Río seguirá manando su agua pura y cantará por su cauce. Alguien estará asechando en el recodo cortando lianas o vertiendo suciedades o escombros o lavando ropa sucia. Mas el agua seguirá limpiando su lecho y alegrará con su rumor a la aurora y al ocaso, el despertar y descanso.

Las aves seguirán anidando, cambiarán de sitio, emigrarán a otras partes. Las iguanas subirán sobre las piedras a tomar el sol y a mostrar su verde a las ramas cercanas. Como bailarinas con tutú, corona de brillo y zarcillos blancos, se engarzarán en el árbol más alto de la ribera para vigilar al Río. Crecerán los renacuajos, se volverán sapos cantantes al caer el día y entonarán las canciones que nos trae el Niche.

*Los pensamientos, opiniones y expresiones de los columnistas son libres y no influyen, condicionan o significa el criterio editorial de Buque de Papel.