Edición 354

Árbol con señas de sangre humana

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Árbol con señas de sangre humanaNo soy médico ni químico, me anticipo a decirlo. Apenas un semiescritor y cronista de días, horas y acontecimientos diarios por donde camino y disfruto. De ahí el título de este perfil.

Es más o menos usual que uno vea un árbol con un brazo partido y con su tronco rajado o con su cuerpo descuartizado. Y que vea genocidios completos en avenidas urbanas o en parajes más o menos escondidos a la mirada pública. Así se han perpetrado talas infames en muchas partes del territorio colombiano a ojos de autoridades ambientales y alcaldías.

Pero desde hace días vimos a un fotógrafo profesional con un equipo de una entidad que registraba con mucho detalle una larga herida sobre la pierna de un árbol más o menos joven. Se halla en la Avenida Colombia cerca del Museo La Tertulia.

Árbol con señas de sangre humanaSe trata posiblemente de una leucaena de hojas parecidas a un eucalipto, no tan verdes, de tronco más o menos liso. A medida que le van saliendo ramas, poco a poco se le van desprendiendo y quedan como unos puntos redondos allí donde estaba la raíz de la rama. No soy especialista en identificar los nombres y especies de los árboles que veo a mi paso por la orilla del Río, mas así me lo informó un ingeniero agrónomo amigo, en su finca. A veces lo dudo porque la leucaena es de la familia de las acacias. Y su hoja lo niega.

Como se aprecia en las fotografías, la herida es similar a la producida por una cortada en una pierna humana. El color, la forma de secado, los brumos que se han ido coagulando y la grieta que se abre con un aspecto que mueve a la compasión. Todo indica que el árbol sufre y pide a gritos que alguien experto lo cure.

Árbol con señas de sangre humanaNo sé si el equipo de tres personas eran curiosos o botánicos o estudiantes interesados en la suerte de este árbol extraño con esta novedad. Ni tuve la precaución de preguntar si venían de parte de una universidad o de la CVC o de la Secretaría de Parques de la Alcaldía o de Mejoras Públicas. O, tal vez oí que estaban reconfirmando una serie de datos sobre la contaminación ambiental que aumenta en Cali.

Me he condolido con el árbol aunque no he sentido sus quejidos. Sé que no es un adorno sino una especie de enfermedad y por eso me he interesado en tomarlo como tema de mi Bulevar para que suba a internet ese hecho que merece la atención de especialistas.

Los árboles también sienten, oyen y esperan que alguien se interese en su estado de enfermo. Nos presta su imagen bella, sus ramas para purificar el aire que respiramos y guarda día y noche la frescura del Río. Además es joven y al parecer tiene un porvenir importante en la vida de la ciudad.

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