Edición 375

Temporada de medio año en Argentina

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Temporada de medio año en Argentina

Compadezco a los pobres argentinos que padecen de hambre y sed en esta época del año. No puedo explicarme cómo son capaces de aguantar la falta del alimento que diariamente comen y beben y ven y charlan y los mantiene superocupados. Se ha detenido el torneo de fútbol en casa y la lengua y la garganta no tienen con qué pasar las horas. El aliento se contiene, la televisión de nada sirve, la radio no está al rojo y los estadios nacionales están desocupados.

¿Qué hacer, entonces? ¿Ir a Puerto Madero a tomarse un vino o a saborear un bife chorizo, o a darse un paseo en buquebús hasta Colonia o Montevideo? ¿O ir por Mendoza a ver de cerca los nevados? ¿Ir a la Esquina de Gardel o a la Ventana en La Boca a oír La Cumparsita*, Cuesta abajo, Madreselva** y mil milongas; a distraerse un rato en Corrientes o en La Florida? ¿O ponerse a leer a Borges y a Cortázar, ir al museo o a un concierto, o buscar un bar para beber cerveza o salir por la tarde a mirar vitrinas en los shoppings y quedarse aplaudiendo por la noche a los artistas callejeros?

No poder ir a la Bombonera a ver el equipo xeneixe de Coco Basile con el siempre rubio Palermo, con Riquelme, Bataglia y Cáceres, es una pena. No poder esperar que el River de Gorosito con Gallardo y  Ortega por fin vuelva al Monumental a desafiar con su banda roja y su endiablado juego, es otra pena. Ni al Racing de Caruso ni al Vélez de Gareca, al Estudiantes cuatro estrellas de Sabela o al Huracán de Cappa ni a Lanús o a San Lorenzo, a Arsenal, a Gimnasia y Esgrima de La Plata o de Jujuy o Independiente. Todo está cerrado.

¿Qué hacen los argentinos y las lindas argentinas con sus remeras, que siempre tienen que hablar cuando el torneo está anunciado en Fox Sport, en ESPN, TyC Sports y en todos los periódicos, afiches y revistas? Ahora estamos de plantón y de mucho hielo.

Porque el fútbol en Argentina es un pan necesario en el menú de los 360 días del año. Se hablará de las bellezas del gobierno, se hablará de huelgas, del fracaso de la economía, pero que no falte poder ver en la pantalla el juego que empieza con bengalas rojas, verdes, de triquitraques y confetti esparcido por canchas y tribunas. Y que se eleva hasta el orgasmo cuando Benítez, o Caldera o Bergessio o Maxi Moralez o Pastore meten un gol en el final del segundo tiempo. Y que termina cuando el árbitro sube sus brazos, muestra la mitad del campo y da el pitazo doloroso para el que pierde.

Los hinchas, entonces, se hincan en sus talones y bailan sobre si mismos y cantan y baten con la mano en redondo, como Maradona, su camiseta y sus banderas. Los que ganan, celebran y entonan himnos de gloria como los romanos al fin de las batallas. Porque no fue otra cosa lo que hicieron los jugadores en la grama. Sudaron la camiseta, corrieron como atletas, pelearon  el balón como unos gladiadores, rodaron sobre el suelo, sufrieron codazos y patadas, pero hicieron honor al fútbol y lo volvieron un espectáculo grandioso hasta el último segundo.

¿Por qué si no, se llenan los estadios? ¿Por qué esta fiebre común que siente el joven, la muchacha, el viejo y la señora desde el lunes, los miércoles y domingos? ¿Acaso hay una campana o una trompeta que convoque a las ciudades de La Plata, en Avellaneda, Buenos Aires, Santa Fe o Rosario? ¿Será que en las calles venden esos días helados con somnífero, confetti con quereme que la gente sale de su casa y corre a ver el fútbol?

¿O será que el fútbol bien jugado, muy sudado, batallado es el mejor descanso, la mejor comida, el sucedáneo para tanto desengaño? Ah, pobre pueblo argentino sin fútbol, callado allá en su casa, vagando por la calle, esperando que vuelvan sus equipos y que griten Niembro y Fox Sport que el gol volvió a reinar y que el balón ha roto el hielo.

*YouTube - Tango "La Cumparsita" from the motion picture "Tango"

**http://www.youtube.com/watch?v=pMoJdiGOFqA&feature=related

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