Edición 378

¡Charlie presidente!

PDFImprimirCorreo electrónico

¿Qué cosa podría suavizar y hacer más bellos nuestros días? construir referentes, mitos frescos y amparar a los últimos de la fila. Se necesitan imágenes, versos y actos que nos puedan devolver a una música que nos hable de otras cosas. Entre el intento homogenizador de las narrativas de los medios y las ficciones de la industria cultural está la creatividad de quien lee estas líneas para retar los lugares comunes que representan pobremente lo que somos.

La severidad y romper las reglas son pan de cada día en las vidas cotidianas. Estos anuncios de la existencia entre la guerra de tanta demostración de v-berraquera y autosuficiencia han resquebrajado nuestra pobre humanidad ¡Hasta aquí nada novedoso! Nos podemos morir usando el mantra universal de las puteadas. Crear una intimidad y ciudadanía distinta pide tomarnos a diario el derecho a enunciar visceralmente lo que necesitamos y queremos para vibrar con esa aspiración. Y con el mismo compromiso entender el anhelo del otro. Eso es lo que llaman compasión.

Un joven que entrevisté para la investigación sobre culturas juveniles en la Universidad me contó que su memoria recordaba una época en su barrio sin tanto picó y en la que se sentían los sonidos del monte. A él le gustaba recrearse en esos sonidos que quizás le permitían hallar un paisaje íntimo para aguantar el culto exclusivo a la bulla. Fernando tiene que andar con cuidado de no sobrepasar las fronteras de las pandillas que existen porque en el reino de la no regla ¿por qué habría que ser otra cosa fuera de pandillero? Otros referentes los halla débilmente en la Universidad porque allí también se ha instalado la lógica de la sobrevivencia.

En ese mismo entorno urbano y social están los enunciantes creativos de esas realidades: 

Mira el enlace

Esos paisajes íntimos: Cali desde una terraza de San Antonio, el patio de la primaria por donde pasaba una niña llamada Tania y las historias que no se han contado nos contienen. Volver a eso primigenio es encontrar inspiración y encontrar presencias diluidas entre el trajín de los días. Los antídotos contra un mundo que a diario sofistica los mecanismos para separarnos de nosotros mismos pueden estar adentro: memoria e imaginación. Estas materias se desatan cuando se tiene el tiempo para visitar el silencio de nuestras almas.

Pero la fantasía no es la que define un mejor destino sino las decisiones políticas. Y lo que está ganando en Colombia no es un candidato en particular sino un líder sin rostro. Esto confirma que se está en un país saturado de los mismos rostros y los mismos cuentos. Se necesita un movimiento que no tenga rostro y en el que todos nos lancemos de presidente. Cada quien enunciando el eslogan que resuena con su ideal íntimo en este territorio azotado de violencia y desmesura:

Podría ser el que dijo Jaime Garzón en una histórica conferencia en Cali: el artículo 11 de la constitución de Colombia traducido en lengua indígena: "nadie podrá llevar por encima de su corazón a nadie así piense o diga diferente".

El célebre humorista añadió: "con ese artículo de la constitución que nos aprendamos salvamos este país". Han pasado 18 años de su asesinato, matan líderes sociales a diestra y siniestra y seguimos igual: https://www.youtube.com/watch?v=dUhCQxCEa7U

El privilegio de poder pensar y escribir estas líneas no es el de una gran parte de colombianos acostumbrados a vivir desde el instinto de sobrevivencia. Superar esa realidad y formar una nueva generación pasa por otra cultura y otra educación. Mockus abrió un camino, pero la receta de "portarse bien" de la cultura ciudadana le faltan razones y símbolos. Habrá razones para la cultura ciudadana cuando se supere una vigente e histórica deuda social. Los símbolos (arte, narraciones, acciones, ideas, otros modos de relacionarse, etc.) solo podrán venir contundentes cuando tengamos una educación con mas arte y mas ciencia.

*Gestor cultural, docente, amigo y tripulante del Buque.