Edición 380

“Déjate caer: el cielo está a tus pies”

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Patriarcas en sus otoños, profes cansados cargando sus explicaciones desangeladas, mamertos en sus retoricas inconvincentes, bulla mediática y caudillos que le ahorran a muchos la fatiga de pensar.

La gente que aguanta y aguanta. Artistas escondidos en sus laberintos. ¡El circo continuo! Estar vivos es un milagro y es lo que reactiva escondidos impulsos. Se vuelve una y otra vez a la misma guerra: descalificaciones y lamentos. Algo se ha desactivado: La lujuria de los fusiles. Los promotores de la guerra son elocuentes y avivan a las masas enardecidas. La inteligencia colectiva negada por esta fiesta de los egos. Qué fatiga este logorroismo. Estos reiterados monólogos de cercanos y lejanos que no aprendieron a comunicar un proyecto colectivo. ¿Y entonces con quién soñar colectivamente e imaginar otro futuro? Con los jóvenes.

Marxistas y mentores de las teorías del libre mercado como rector del bienestar están ataviados de la misma arrogancia redentora. La vía del medio: la social democracia. Aquellos que tienen integrado el sentido del bien común no hacen alardes. Que un profesor se sueñe como presidente despierta una tímida esperanza. Igual: todavía no es muy claro cómo es que nos vamos a reconciliar: ¡exclamaciones bonitas con dejo paisa! Que calan, pero y cómo en medio de esta jauría. Los que han roto nuestros lazos de confianza: paracos y guerrilleros con sus aliados en la penumbra deberían decir algo contundente.

Lo que somos está mejor contado en las canciones de Calle 13 y en el rapeo de los que se buscan un sueldo en las calles que en el lenguaje artificial de los políticos: "Soy la voz del gueto, soy la voz del pueblo. Yo soy el criterio repartiendo rap, por todo el hemisferio. Cartagena la real, instinto animal, tierra de guerreros en una selva infernal"

Y entonces tal como lo argumenta el escritor Mario Mendoza ¿qué es lo prioritario? Una apuesta total porque lo que dispara nuestra creatividad y nos permite ser inclusivos con el conocimiento.

Los amigos han naturalizados sus melancolías. En este lienzo de sombras ¿por dónde circula la luz? Vuelven a ser las canciones, la calidez de ciertas conversaciones, la dulzura de Herencia de Timbiquí y los instantes fabricados con alegría. Colombia ha sido una obstinación: Una patria multicolor y diversa que todavía tiene una segunda oportunidad sobre la tierra. Liberarse del dolor pide ser más generosos con los sueños propios. La incredulidad la acrecienta las narraciones de la radio y la televisión. Apagarlas y escuchar las rutinas del pueblo con músicas de fondo puede revitalizarla. Cada quien creando su video clip en su cerebro.

Los ancestros nos legaron el ímpetu y también el poco sentido de la autorregulación. Desaforados y autorreferenciados no supieron mirar hacia afuera de sí mismos para encontrar a los aliados de una historia construida por una polifonía de voces que se escuchan y crean un tejido de voluntades por el bien común. Tampoco darán el relevo que se necesita para revitalizar tantas estructuras viejas y anquilosadas. Modelos mentales compartidos en los que impera el autoritarismo y el control. Evolucionar pide audacias. No hay otra manera de reinventar un país y dilucidar otros recorridos que lanzarse al vacío con la idea y la historia que nos hace vibrar:

Alguien mira desde la ventana perplejo contando sus muertos. En otro rincón de la geografía en una tienda se naufraga de rumba y licor...

Caemos como Altzazor para que los impulsos que nos ordenan ancestros nos permitan seguir abriendo caminos. Caemos para que un cielo antiguo nos siga diciendo que no hay otro camino que la entrega: "déjate caer, el cielo está a tus pies, la sangre es amarilla, déjate caer".

Aquí el video


*Tripulante del Buque de Papel.