Edición 375

Selección Colombia rumbo al 2014

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Selección Colombia rumbo al 2014Por un punto no entró Colombia al repechaje. Uruguay con 24 puntos sigue aspirando con su garra a luchar con Costa Rica un puesto al mundial 2010. Como siempre, a Colombia nos faltaron los noventa centavos de pundonor y frente alta en todos los partidos, con la pequeña excepción del último.

A nuestra Selección la aqueja un síndrome indefinido al que los médicos y analistas le podrían poner el nombre de “improvisación y falta de mando en la cancha”. Brasil fiel a su palmarés lleno de ases y victorias se vistió con orgullo y responsabilidad la camiseta verdeamarella. Paso a paso bailó la samba sin que Dunga frunciera el ceño. Una defensa fija y segura y una delantera bien alimentada por los mediocampistas, hicieron que los pocos astros Luis Fabiano, Robinho y  Kaká  hicieran crecer los números en la tabla.  

Pero Colombia arrastra el lastre del postrero. La mentalidad de perdedor y el miedo escénico hizo el trabajo en las nóminas que el entrenador sacó en las distintas fechas. Entre diez competidores ocupó al final el puesto séptimo junto a Venezuela, Bolivia y Perú. Rodallega, el “goleador”, declaró que los jugadores salían satisfechos porque habían hecho “las cosas” bien y que el equipo quedaba fogueado para el año 2014. Esa es la conclusión y esa la manera de pensar de nuestros mejores hombres. Todo es folclor y disculpas.

Nuestro buen entrenador Lara tiene el mérito de haber ganado con las divisiones inferiores. Pero siguió los pasos de los anteriores técnicos. Se amañó con los pupilos que había formado en la escuela. Los inseguros Zúñiga y Anchico, y el medroso Guarín como volante, nunca fueron garantía para poner el cerrojo a las delanteras enemigas. Faltó el ingrediente que se llama “jerarquía” a la hora de llegar a la línea de candela. Los punteros y los de arriba no fueron certeros para apuntar hacia el arco y dar la feliz puntada.

¿Qué será lo que tienen en mente nuestros jugadores de fútbol cuándo toman la pelota que no saben qué hacer con ella? Malas entregas, mucho individualismo, pases largos y falta de malicia indígena. Se perdió la escuela gaucha, la paraguaya y la uruguaya que nos enseñaron el toque y a brindar un espectáculo. Parece que se jugara por cumplir un contrato y para que otros clubes los vieran en la nómina y en la cancha.

Al hacer el “balance” la Federación de Fútbol tendrá que buscar en el bolsillo con qué capital quedaron sus arcas. ¿El dinero de las exiguas  taquillas? ¿La confianza de la gente? ¿La experiencia de los jugadores? ¿Un equipo formado y una camada promisoria que garantice el fichaje? ¿Una sede que respalde y que ofrezca condiciones técnicas y deportivas? ¿Un técnico ecuánime y visionario que sepa escoger a los hombres en su punto y que tenga una batuta fuerte, sin desajustes ni chillidos? ¡Ah! Balance tan pobre que arrojan los millones gastados. “Tanto y tanto para ningún Pereira”.

Al fin y al cabo una empresa como esta de armar un equipo de trabajo es reflejo de nuestra sociedad y gobierno. Grandes inversiones, muchas promesas huecas de dirigentes, técnicos y jugadores, mucha publicidad y prensa que al final son mentiras y rasgar de vestiduras.

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