Edición 369

El año nuevo es un pre-texto

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El año nuevo es un pre-textoTermina el año como una pesadilla y todo el mundo lo mira de reojo, como trapo viejo. Algunos hacen un monigote y hasta lo rellenan de pólvora para que no quede ni el “untao”. Es como un agüero, que el año pasado hay que olvidarlo, y saludar al nuevo como a una novia o recién casada.

Así que, cada uno hacemos un balance rápido y un poco minucioso, y le hacemos muecas para que se vaya pronto. Ponemos música sabrosa, bailamos, comemos cerdo y nos sentamos en la barra a esperar las 12 que parta el mes postrero y haga la raya de salir en carrera por un camino “nuevo”. Así tengamos 70, 50 o 24 años. Siempre nace una esperanza de que los siguientes 365 días van a ser mejores.

En realidad, empezar un año y brindar champaña o chicha o aunque sea cerveza o un sorbo de mate bien vale la dicha. Es un pre-texto. Una oportunidad bien larga se abre ante nosotros. Como niños estrenando cuaderno nos levantaremos el primer día del 2010. No habrá borrones ni habrá faltantes en el “debe”. Con la euforia de la llegada de la aurora y la agarrada de manos entre familiares renacen ilusiones y la sangre sube y baja como por carretera nueva.

Qué tal que no existiera este cambiar de fecha cada 12 meses. Que no un hubiera una línea que nos marcara el final del estrés y que corriera el letrero que dijera: hoy comienza un mundo nuevo sin fronteras para cosas buenas. Cuántos senderos se abren a nuestro paso, cuántos propósitos se postran ante nuestra voluntad para que los sigamos como el perro al amo. Entre porros, cumbias, vallenatos y reggaetones, entre gaseosas y aguardiente los humores de maldiciones, odios y malasuertes quedan caídos en la maleta que el año viejo se lleva a la espalda.

El año nuevo es un pre-textoEs de buen augurio que votemos hacia atrás y rompamos la copa en que bebimos el último trago del mes de diciembre. Es un pretexto pensar que desde el primer día del año que nace, una nueva vida nos abrirá su boca como una Gioconda, serena y coqueta. Atrás quedó el signo del vudú y mal ojo que se nos antojaba nos estaba espiando detrás de la puerta.

El joven podrá pensar que tiene mil caminos abiertos, como lo dijo el gato a Alicia, desde el arriba del árbol. Qué bueno ser joven, para brindar una cara sin pliegues ni señas de duda. El padre y la madre tendrán un aliciente en sus hijos y dos mil motivos para darles ejemplo de buscar horizontes como aquellos gigantes con botas. El trabajador estará feliz de dar lo mejor, de crear y transformar y de ofrecer de más a su empleador. El patrón tendrá el pretexto de ser más humano, de soltar un poco el freno a su ansia de acumular y apretar el coto a quien bien le aumenta su gran capital. El banquero tendrá la oportunidad de cambiar los deseos de Midas por los de buen ciudadano y saldrá de su arca de oro en que se la pasó todo el año soñando en tesoros.

2010 suena bien y pinta su cara como el sol y la luna rodeados de estrellas. Qué bueno que todos cambiáramos y diéramos un paso adelante pensando que somos capaces de vencer la violencia sin guerra y sin odios.

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