Edición 363

El Fantasma de la Ópera sale a la calle

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El Fantasma de la Ópera sale a la calle¿Hasta dónde llega el inconciente humano cuando el néctar de sus sueños encandila los sentimientos y hace actuar al hombre como autómata y esclavo?

- “Canta de nuevo conmigo, en extraño dúo”, le dice el cruel fantasma a Christine Daae. “En todas tus fantasías has visto a ese hombre y su misterio”, remata.

La opera de Gastón Leroux, cantada por la deslumbrante Emmy Rossum hace enmudecer al más descarado. Su lirismo, su guión, su trama bien llevada, la música, el hilo que cada vez más se hace delgado, hasta romperse, van llevando al espectador al clímax del suspenso. La promesa del padre violinista a su hija de que le enviaría desde el cielo al “ángel” de la música crea un sueño que la obnubila y le hace creer que el monstruo de hermosa voz es su salvador y guía.

Hasta que despierta a la realidad y experimenta que la aparente dulzura de su yugo no era el espíritu que en ella era virtud innata.

No en vano Andrew Lloyd Weber y Joel Schumacher utilizan en su argumento el nombre de Hannibal, símbolo de estrategia y muerte, para ambientar el escenario de su obra. Parece ser el trasunto de los tiranos y caudillos que han subyugado con sus ardides ayer y siempre.

Ya no son los ogros desdentados, ni las brujas verdes y mal trajeadas los personajes de fábulas y cuentos que recrean las virtudes y defectos de las épocas. Las mentes de niños y adultos ya no se dejan intimidar ni ilusionar por esos altisonantes íconos en sus sueños o en sus miedos. Ni siquiera los convenios entre Pingüino y la Gatúbela por aniquilar a Batman.

Hoy los tiranos de aquí y de acullá han llevado al pueblo hasta su mano y hasta le han ofrecido desayuno en sus palacios entre lámparas y espejos. Visten como ellos, ríen como ellos, levantan sus hijitos en los brazos, van a los barrios y bailan en sus verbenas para tocar sus fibras íntimas. El populismo los ha llevado a confundir con dádivas a los necesitados para conseguir sus fines. Han educado su voz y sus gestos como nuevos mesías y se hacen sentir como seres necesarios para su salvación personal.

El Fantasma de la Ópera sale a la calleHan mimetizado en su gobierno como estrategias de Estado sistemas de desinformación por TV y radio a toda hora, presencia en cada incendio y derrumbe, armas sofisticadas para dar sensación de seguridad, policías en cada esquina pregonando democracia con celular en mano y moto al lado, red de informantes y recompensas, agencias de inteligencia, búnkeres bien dotados, subsidios racionados para comida y subsistencia y uso de religiosos códigos. Y el pueblo en las aceras jugando dominó o vagando. Tercer Reich, Giovinezza y camisas negras de Mussolini, CRP de Cuba, pululan por doquier.

Este mundo – lo dijo ya Calderón de la Barca – es un gran teatro. Algunas veces aparecen monstruos, vampiros, extraterrestres, otras, divas en tops o sin ellos; otras, sanguinarios terroristas y lobos rojos y una más,  tiranuelos acompañados de coroneles y ministros estrellas, muy bien peinados, y con la sonrisa de Luzbel en los labios. Todos los días hay premier y en los balcones los edecanes aplauden y en la platea el pueblo, en medio de la sinfonía de la guerra, ovaciona como ayer en el Coliseo a Nerón, también gran actor.

Al final, antes de bajar el telón de la comedia, sucede la gran tragedia. La Diva descubre el antifaz de la verdad. “Quien vio tu rostro ya, terror sintió, yo soy tu máscara”, dice, por fin, Christine. “Tu genio yo, tu espíritu y mi voz”, reconoce el ruin fantasma. Y la vida sigue… y la música no se acaba en su desesperado pecho.

Foto http://www.youtube.com/watch?v=M-tlx1ap2_E

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