Edición 364

“¿Llevan bolsa para la mierda?”

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“¿Llevan bolsa para la mierda?”Hay personajes en la gran ciudad o en el pueblo de provincia que son necesarios para la salud mental y la historia del folclor. Aunque no quisiéramos vivir como ellos o nos condolamos de su “Destino” un poco incierto, los respetamos y honramos porque son parte de la vida y porque nos alegran con su útil desenfado.

A veces pensamos que son bienaventurados, porque deambulan como los pájaros, sin fardo, o picando en la nuca como el tábano de Sócrates, o como el simple Diógenes y nos hacen reflexionar sobre los importantes asuntos de la existencia.

Cómo nos hacen pensar los locos de Sibaté con sus idas y venidas, sus venias y los disparates que disparan en su insania. Cómo nos ha hecho pensar Diógenes desde su barril. Jamás será recompensado suficiente por la humanidad por habernos enseñado con su lámpara, con su vómito sobre el limpio mármol en casa de un ricachón ateniense, con su osadía frente a Alejandro, el grande.

Cuánto nos han hecho reír los “bobos” y “locos” del pueblo que vagaban sin pistolas ni sierras ni una aguja. Sus insulseces nos sabían a gracejo y sus palabrotas no eran grosería. Hasta nos movían la compasión y la piel se nos sentía más humana, como la de ellos.

El domingo salí a caminar, como Pablus Gallinazus, sin chile en la boca y sin hoja de mascar, tomado de la mano de mi novia. La grasa va haciendo labor en los glúteos y el estómago y hay que luchar contra los gordos que nos salen. Iba mirando los restos de adornos de navidad y año nuevo a lo largo del Río Cali y nos encontramos con parejas que disfrutan trotando y sacando sus humores a pasear.

De pronto pasó un caminante con harapos y buen ojo y le dijo a una pareja que llevaba un perro sin bozal: “Hey, ¿ustedes llevan bolsa para la mierda? Claro que no la llevaban y por eso lo advirtió. Cuántos indigentes inteligentes y oportunos como éste, necesitamos para hacer pedagogía sobre el aseo y la responsabilidad de salir a pasear la mascota por nuestros lugares públicos. La autoridad municipal debería pagarle por prestar este gran servicio a todos los ciudadanos. El amante del aseo siguió de largo con su vestido sucio y su mente en blanco.

¿Los dueños del perro saldrán el próximo domingo con su bolsa preventiva? Mucho lo dudo, porque no se lo dijo alguien con ira ni acompañado de una maldición. Lo dijo el loco, ingenuo.

Qué falta nos hace un tonto de capirote, un loco alegre de plaza y dientes grandes, un bobo de risa y mente floja que se pare ante nosotros, los de plata y gorra extranjera, que vagamos también por ahí, y nos diga: “piensa un poco y haz algo por tu ciudad”, “no incendies ni tampoco tales los bosques que nos hace falta el agua”, “no hagas tanto ruido por la noche y deja descansar”, “vale más el peatón que un carro o una moto”.

Y seguirán los jóvenes y no tan jóvenes con su pantaloneta y su pareja marchando y corriendo por andenes y avenidas. Y seguirán nuestros locos sacando la lengua y cantando tonterías. Diciendo verdades a los intelectuales que no saben qué es civismo y a los que caminan de anónimos atletas dejando porquerías en su huída disfrazada de caminata mañanera.

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