Edición 359

Aphrodite es Kylie Minogue

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Aphrodite es Kylie MinogueLa mujer es fruto nuevo, manzana de boca roja y virgen sin velo. Es reina que gobierna de puertas adentro en los lares y diva con cetro en pasarelas, calles y fiestas.

No hay ojos que se resistan a sus atributos y los tulipanes en primavera ceden su puesto en el antejardín del deseo de un hombre en celo. La mujer es una madre, es una amante, una compañera, una hija, una amiga, una niña, una estudiante. Su condición de fémina de labios sápidos, pechos ebúrneos, muslos colosos y almibarado beso la equiparan con Afrodita, la diosa siempre dotada de amor y encantos.

Kylie Minogue es una mujer y una diva. Diva por su figura, por su arte y su fama, por sus extravagancias y su finura. Es una santa Babe, una mujer de ancho mundo, fruto saciado e insaciable, frágil hasta donde el gusano de la enfermedad puede vencerla. Mas la australiana hoy anuncia que a pesar de los 8 años con cáncer volverá rutilante a las tablas con su trabajo de estudio, “Aphrodite”. No se ha sumido en el lecho y no ha pedido permiso ni a la inmovilidad ni a la pena. Sus raíces y su amor por la actuación y la música han hecho el milagro de traerla a la escena.

Ha escogido muy bien el nombre con el que vendrá de nuevo a la vida pública. Ella se siente hermosa, con una estrella en su frente. Afrodita es paradigma del amor y la belleza de la mujer. Es Astarté, es Venus, hija del mar y de los astros, hermana del viento y de las nubes. “A todos los que aman” dedica su nueva obra esta émula y sucesora de Madonna, con su vibrante música-danza pop. Sólo en su mente cabía esta diosa para expresar su pasión y deseos de vivir.

“Siento que mi piel se eriza cuando pienso en lo que la gente gozará con mi disco”. Así hablan las personas que tienen en su sangre la ilusión de triunfar.

Aphrodite es Kylie MinogueAfrodita estará en el Olimpo contemplando a la Minogue con su azogue ante el podio, vestida de blanco y vidrio, bajo luces rojas, verdes y azules titilantes. Reirá con ella, le hará espuma de colores y le comunicará sus dones. Entonces, su cuerpo danzará, su boca arqueada exhalará las notas que rodarán por el aire hasta sus fans y las ondas. Sus muslos la sostendrán segura y sus manos se alargarán hasta el cenit y la gloria. Su cabellera blonda caerá sobre los hombros de armiño y seda.

Los ojos la mirarán ansiosas y contra la pared del alma los acordes resonarán y su imagen quedará en un recuerdo hondo. Su imagen volará entre las cajas y los tubos de los trombones y trompetas y los sonidos se oirán por el laberinto abierto del orbe.

La noticia es eso. Un suceso que levanta el ánimo más que un tsunami. Un hecho que sorprende y deja lelo. Un monumento que se le para a uno en frente y la respiración gime y se congela. Es un rapto sublime, es un esperpento bello que se somete a la mirada del mortal inerme. Esta nueva Afrodita viene a asombrar el universo musical con su gracia y su altivez. No importa que tenga el seno con cáncer ni que llueva o truene. Ella estará cumpliendo en julio la cita con su voz, su top, y su falda blanca con estrellitas de plata.

Ojalá Kylie sonría por mucho tiempo. Y Afrodita la cuide de aquel gusano que le corroe su cuerpo, con los aceites de la creatividad, la alegría y el entusiasmo de sus seguidores. Como trompos cósmicos “darán vueltas a su alrededor y su corazón estará derrumbándose también”.

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