Edición 368

El crimen de habitar un estado libre

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El crimen de habitar un estado libreEl mundo es un pañuelo. Hoy nos encontramos en la cuna y nos saluda el vecino y mañana ya nos encuentra en Estocolmo o Shanghái.

No es como antes que las fronteras eran lejanas y el mar nos estorbaba el paso. El transporte y las comunicaciones realizan el milagro que no pudo verificar Verne. Ya el mundo lo atravesamos en un día. Al regresar ni la novia se da cuenta del vueltón que nos dimos. En esta pequeña esfera somos “pasajeros” como dicen en los hoteles.

La ley que promulgó la Gobernadora del Estado de Arizona, EE.UU. casi era un reto, cuando se conmemoró el Día Universal del Trabajo. Pero va más allá. Arizona es un Estado del Sur. Ese sur tan nombrado en la época de la segregación racial. Tan sufrido, tan vejado, tan señalado. Sin querer el recuerdo vuelve a la memoria. Pareciera que el trozo aquel de la historia quiere regresar vestido de un nacionalismo burdo.

También se viene a la memoria el nazismo, la sombra del Führer, que negaba el suelo de Alemania a quien no probara llevar en su sangre el sello de la raza aria.

EE.UU. se enorgullece de ser el Estado de la Unión de sus 50 regiones en esa República federal. Y ahora 30 de ellos amenazan con adoptar la disposición que atenaza con los dientes la flamante líder Jan Brewer. Es un crimen, estar indocumentado y aún por sospecha alguien puede ser esposado por la policía y llevado a la Corte, acusado y deportado. Es de igual categoría que ser terrorista, ladrón en flagrancia, violador, asesino o traidor a la patria.

¿Qué pasa en ese Estado del Norte? ¿Quedan rezagos del derechista gobierno Bush y se quiere enarbolar la bandera de que EE.UU. es sólo para los norteamericanos y sólo ellos quieren y pueden vivir y trabajar allí? ¿Dejó de ser el país de la Señora Verde que reina desde la mitad del Río Hudson? ¿Los latinoamericanos de hoy son los nuevos negros de ayer?

Al parecer nada vale que el conciliador presidente Barack Obama fustigue esa ley porque pone en aprietos los derechos civiles y tiene un claro sesgo xenófobo. La ley SB1070 rompe la tradición norteamericana que ha considerado su nación centro del mundo y que recoge todas las tendencias e inquietudes. ¿O es que su poderío mundial ya lo considera caducado esta sección del País? ¿Será que hay que mirar a China como nuevo foco de prosperidad y arribo de gentes?

Aquella época nefanda de las luchas raciales, de kukuxklan y capuchas, de redadas y palizas no puede regresar. Mucho le ha servido Latinoamérica a los EE.UU. para que ahora se unan para negarle pisar el suelo de las estrellas de cielo azul y rayas rojas y blancas.

EE.UU. ha tenido una serie de presidentes amigos de Latinoamérica, es la cuna de la democracia y por ahora el mundo le confía el liderazgo. No es de buen recibo que a los amigos de siempre que le han brindado vasallaje ahora se les quiera discriminar.

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