Edición 359

Combo tres: papas, coca cola y un CD de Juanes

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Combo tres: papas, coca cola y un CD de JuanesPareciera que convertir en objetos “fashionables” (SIC) y de consumo las obras de los artistas y las manifestaciones populares fuese uno de los énfasis de la política cultural en Colombia.

Esto presentado con el nombre de emprendimiento cultural. Un objeto acabado del arte no tendría porqué estar por fuera de las leyes del mercado, como tampoco la receta del arrechero, bebida afrodisiaca de los negros del pacifico colombiano.

Entonces la pregunta debería ser ¿qué es lo que aporta a la producción artística y a la sociedad  los éxitos empresariales del Iberoamericano de de teatro o de los que exportan artesanías entre otros? Las respuestas a estas preguntas pueden ser alentadoras o cuestionables. No es cuestión de oponerse a que el mercado facilite la circulación del talento pero tampoco que pervierta y deje huérfanos a sus creadores y comunidades de sus artificios elevados a la síntesis mediática de una marca.

En el inventario estético de la humanidad hay un listado de cosas que son un aporte a la prosaica cotidianidad que viven tantas personas y que no son una marca: los cantos de Witman, Sabina o Jovanotti,  el duende que hay entre una pareja que baila tango, el viaje interior que provoca caminar por las escalinatas de Gaudí en la Sagrada Familia, las metáforas que esconde la gran literatura. Cosas que solo necesitan ser habitadas y que podrían tallar la sensibilidad de los ciudadanos globalizados. Que no nos vaya a pasar como en unos de esos cuentos futuristas de Ray Bradbury que aparece una generación de hombres a los que se les extravió la belleza y buscan con desespero la mirada de la Gioconda entre ciudades en ruinas.

Combo tres: papas, coca cola y un CD de JuanesA veces lo que llega a ser un éxito para el mundo del consumo cultural suele ser alguna película colombiana adaptando las formulas narrativas de Hollywood y esto se presenta como un avance en el cine. En este  reino de la chabacanería que es Colombia, que provoca una risa desganada, habría que repensarse esta tendencia de convertir en fast food el lento y riguroso trabajo de los artistas, los gestores y los investigadores.

Mientras resolvemos las preguntas sobre cómo hacer empresa con el  arte y los oficios nobles de ser humano -que será una de las nuevas convocatorias de la Fundación Zero- habrá que celebrar la azarosa existencia de muchas cosas que se dan en una forma silvestre: el monte que alberga cantidad de plantas medicinales, los trazos espontáneos de un niño, los cantos de las ballenas que invitan al apareamiento, y las mejores ideas y creaciones que esperan todavía el momento para salir y que no obedecen a las caprichos del mercado.

El próximo gobierno de Colombia tendría que empezar por desmontar los nudos de intereses que se tejen alrededor de cualquier gremio, incluido el del arte y la cultura; empujar y evidenciar el mérito de los verdaderos creadores y fortalecer la red social de los que saben e intuyen que para generar bienestar se necesita del arte y la cultura.

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