Edición 374

Somos lo que elegimos

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Somos lo que elegimosDespués de ver los resultados de la primera vuelta electoral me encuentro realmente decepcionada de la falta de compromiso de mis compatriotas con el país.

En primer lugar me parece inconcebible que las personas no participen del sistema democrático, que aunque muy discutido abre  finalmente la posibilidad para que cada persona tome decisiones importantes dentro de lo que a cada ciudadano le corresponde.

Y en segundo lugar, es de discutir la forma como los colombianos escogen al candidato por el que van a votar. Pues, es de simple responsabilidad con el grupo familiar y consigo mismo, el evaluar y analizar de forma respetuosa lo que los candidatos proponen, como también, evaluar la hoja de vida de cada uno de ellos.

Somos lo que elegimosLos países democráticos tienen la oportunidad de escoger a sus gobernantes con la participación activa de los ciudadanos. Por medio de este proceso se busca que todos tengamos la oportunidad de opinar y ser escuchados dentro de la sociedad; no hay otra forma. Por eso el voto es tan importante, porque ofrece poder al que lo tiene.

En alguna emisora bogotana hace unos meses, escuche, que un periodista irlandés dijo después de estar unos días en el país, que Colombia es un territorio de noticias, porque todos los días hay algo diferente qué decir, porque en su país en promedio cada mes, o mes y medio hay una noticia importante.

Con esto, estoy diciendo que todos los días nos estamos enterando de lo que sucede a nuestro alrededor, que en este país “democrático” sucede cantidad de cosas, casos y situaciones que dan a conocer los diferentes medios de comunicación, unos más que otros, o con diferentes puntos de vista pero que siempre nos muestran como es el “tejemaneje” de los problemas nacionales.

Las noticias, si bien es cierto que no dicen toda la verdad nos dan un punto de partida para estar atentos a lo que sucede y así mismo, a la hora de las elecciones tener en cuenta para escoger al candidato que mejor parezca.

Somos lo que elegimosEl voto es para utilizarlo con total convicción, con total seguridad de que el candidato que preferimos es el que reúne todos o la mayoría  de nuestras exigencias como individuos. No se puede convertir  en ninguno momento en algo de popularidad sino algo que nos deje tranquilos y seguros de que el voto que se dio es para que el país mejore.

Sin embargo, hace unos días los resultados electorales nos dejaron atónitos a muchos. Yo me encontraba en un club donde se va hacer deporte y a eso de las 5 de la tarde me fui a ver los resultados electorales, (yo, muy confiada que el país había logrado cierto nivel de responsabilidad) con sorpresa empiezan a dar datos totalmente al contrario de lo que me esperaba. Me senté  al frente de la pantalla a ver si podía digerir lo que estaba sucediendo, en cuestión de segundos había otras 15 personas al lado mío haciendo la misma cara de sorpresa, mirando hacia el televisor.

Me di cuenta que éramos 15 ingenuos pensando que la situación del país iba a cambiar, volteé para preguntar ¿qué estaba pasando?, y la señora que estaba al lado me miró con la misma cara con la que yo le hice la pregunta.

Somos lo que elegimosOtra que estaba como a un metro de nosotras dijo no se preocupen que apenas es el 45% del escrutinio puede que los resultados cambien. A medida que transcurría la transmisión esa pirámide de ingenuidad que no sólo yo me había armado en mi cabeza, se fue derrumbando poco a poco, con el resultado final que los colombianos, 200 años después de nuestra independencia, seguimos eligiendo a nuestro verdugo con unos pocos votos y no todos los necesarios.

Después de hablar con varias amigas, llegamos a la conclusión que las encuestas le hacen mucho daño a la democracia colombiana, porque la encuesta en vez de dar resultados útiles, lo que hacen es que las personas voten por los dos punteros.

La encuesta convierte al voto en juego de estrategias, pues se tiene la concepción que si no se vota por el que va en la punta, es un voto perdido.

El voto es perdido, única y exclusivamente cuando no se tienen los argumentos exactos para elegir a un candidato, cuando no se vota con convicción. No se puede elegir a un gobernante a dedo, ni puede ser cuestión de eco, del que dirán los demás, del voz a voz. El voto es único y personal, es la forma de transformar el país y volverlo parte nuestra. Y eso no ocurrió esta vez, otra vez.

*Los pensamientos, opiniones y expresiones de los columnistas son libres y no influyentes, condicionan o significa el criterio editorial de Buque de Papel.