Edición 368

África es fútbol, cultura y paisaje

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África es fútbol, cultura y paisajeEstamos con los oídos y el cuerpo ensordecidos de negro y África, de vuvuzelas y vestidos verdes y turbantes rojos. El balón esquivo rueda y los jugadores con sus insignias y ríos de sudor cruzan las canchas como gacela herida. Sudáfrica es grito de gol en la garganta seca y de mujeres de dientes blancos sentadas con sus aretes bailando con su mirada.

Se inauguró el mundial mostrando el folclor propio y haciendo honor a las expresiones de las demás culturas. El escenario grandioso, brillaba y los cantantes llenaron el aire y los brazos en alto con sus melodías.

Jugaron las luces otro fútbol de fuego en el cielo y la gente revuelta de las naciones danzó y batió su alma en un lenguaje nuevo. El espectáculo del arte empezaba la función en Johannesburgo. Arte en el movimiento de cuerpos, en el vestuario, costumbres, comidas, música, en los diseños del escenario. África merecía la oportunidad de mostrar su suelo ocre, sus lagos, sus horizontes y atardeceres no tan ardientes en esta época del año.

El país de Mandela, de Idi Amín, del apartheid, de la inhumanidad, de las pirámides, de los Yorubas, de los Masai, de los Mandingas, ese paraíso desconocido, ahora deslumbra ante las cámaras. África es selva, cebra pintada, jirafa, tigre de Bengala, antílope de Kalahari, manada de elefantes y rinocerontes. Es desierto, oasis, ríos Nilo y Zambeza, alturas níveas de Kilid-manjaro.

África es fútbol, cultura y paisajeEs dolor triste de hondos suspiros milenarios, danza rápida de zulúes, grito alegre de bereberes y en la superficie, una exuberante naturaleza. África es un mapa abigarrado de piel negra, soul retraído en los recuerdos, sol quemante y huesos sin carne de niños sin techo ni lágrimas.

Este mundial ha abierto las puertas de un continente que sale del olvido al mundo. El deporte ha llevado millones de pasajeros y la TV ha llenado los ojos de colorido y lenguajes múltiples como jamás lo habían hecho. África, sus 9 sedes y diez estadios semeja un enorme ponqué arquitectónico. Sudráfrica, con sus calles y graderías es un hervidero de gente alegre enchufada bajo gafas, caras pintadas, vestimentas que muestran el folclor mundial.  Los fascinantes escenarios con grama artificial no sólo exhiben modernidad y arte sino un país y un continente tan humano y rico como Europa, Asia o las Américas. Un león  saltó a la cancha del mundo rugiendo el waka-waka a través de millones de vuvuzelas para despertar nuestra admiración por ese antiquísimo y hermoso punto negro del inmenso balón que es hoy la tierra.

Hijos del viento, hermanos de las cebras, leones del desierto, bisnietos de la selva son los nombres de sus tribus. Palabras sonoras y expresiones poéticas en medio del inglés que aprendieron de sus colonos saltan en los estadios. Con el resbaloso Jabulani celebramos la fiesta del Mundial en Durbán, Mangaung, Nelspruit, Mbombela, Tshwane, Pretoria, Polokwane, Puerto Elizabeth con su linda Bahía Nelson Mandela, cuyas imágenes no olvidarán los ojos y los gritos que ya nadie calla.

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