Edición 363

Medellín es festín de versos en bocas abiertas

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Medellín es festín de versos en bocas abiertas“Para ser un gran lector de poesía o un gran poeta
hay que ser un idealista, un poco don Quijote”.
Eugene Evtushenko.

Medellín estará llena toda la semana de poetas de 58 países de los cinco continentes. El  Festival Internacional de Poesía  que hace 20 años creara Fernando Rendón y que ha sostenido la Fundación  Prometeo y su Revista, ahora con 448 páginas, es todo un éxito.

En esta versión puede pasear por la ciudad en primavera a 100 poetas, 24 de los cuales son mujeres, la mayoría de fuera del país, que en diferentes escenarios exhiben sus creaciones sorprendentes.

En universidades, bibliotecas, colegios, teatros, en 27 municipios antioqueños y ciudades, en lugares cerrados y al sol sobre las cabezas, los organizadores están ofreciendo un festín de versos y expresiones de artistas del lenguaje escrito. Niños, jóvenes y gente adulta, estudiantes y profesionales se sientan en el prado del Jardín Botánico o en el Parque de los Deseos o en el Parque Explora a escuchar por horas y mirar pasar por su imaginación la belleza o las miserias que han recogido en sus poemas  de las vivencias que habitan en el ser humano.

Veinte años han dado su fruto. La Alcaldía de la ciudad, el Congreso financian esta hambre y sed del pueblo. Han vuelto los ojos hasta las propuestas y utopías que Rendón y su amplia cauda de colaboradores ponen sobre la mesa cada año. Camarógrafos, presentadoras, expositoras y vendedoras de libros y memorias del Festival facilitan el resultado de cada sesión y dejan la huella en la retina y la memoria. Con anticipación la publicidad por radio, televisión, folletos y vallas en la calle, en el metro, en las salas de cine hacen la antesala del evento y alistan los ánimos para que el Festival garantice una asistencia nutrida y satisfecha.

Desde el  jueves 8 de julio hasta el viernes 16 las puertas anchas del Festival están abiertas para la gente propia y los turistas y los amantes de la cultura. Poetas como Eugene Evtuchenko con su catarata de erres siberianas y sus poemas La llave del Comandante y La ciudad del sí y la ciudad del no; el albanés Wladimir Marku, traducido por Oscar Jairo González; la venezolana Ophir Alviárez, Teresa Colom de Andorra pusieron el alma a volar y el gusto a paladear.

No sólo es poesía el Festival Internacional de Poesía de Medellín. Su menú cultural también contiene talleres, conferencias, conciertos, cursos cortos, como los de Ángela García, de Colombia, en el Gran Hotel sobre la obra de Jorge Gaitán Durán y su relación con Van Gogh, y del argentino Esteban Moore, en la Sala  Luis Alberto Álvarez de la Universidad de Antioquia, sobre la Poesía de la Generación Beatnik. Las presentaciones de autores de habla extranjera se oyeron en su lengua de origen y fueron escuchadas también en magníficas traducciones realizadas por poetas locales.

La poesía en Medellín se escribe en libros, se difunde por bocas fuertes y potentes y rueda en limpio metro, cable sobre el aire y la escuchan hasta las estatuas de Botero y los caminantes trashumantes de pueblos y veredas. En más de una semana la ciudad respira un aire nuevo que aprovechan hasta los eucaliptos, los pinos, las palmas y algarrobos de la capital de la montaña.

Felicitaciones a los organizadores, a la Alcaldía de Medellín y a la ciudadanía que acude con prisa y en masa a recibir este pan del alma.

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