Edición 375

Colombia, insulso realismo del sub-uso

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Colombia, insulso realismo del subusoTermina el año 2010 para los colombianos un poco en punta y de para arriba. Teníamos esperanzas de que saldríamos de la encrucijada a que nos llevaron ocho años de retroceso en la consecución de un Estado suficiente, productor, orgulloso de sus gentes y políticamente viable. Pero no. Han llegado al Congreso unos proyectos que suponíamos iban a plasmar las propuestas de los candidatos en los debates televisados.

Que habría un estatuto anticorrupción que acabara con el río de despilfarros y mordidas en las entidades del gobierno y del Congreso. Que habría una reforma a la salud que acabara con el inaudito enriquecimiento de las EPS a costa de la enfermedad y el alto costo de los medicamentos. Que habría una reforma laboral que devolviera la dignidad convertida en burla por las leyes impulsadas desde el congreso y la presidencia por Uribe. Que se ordenaría a la Superintendencia de Cooperativas despojar de personería a las mal llamadas y legalizadas “Cooperativas” de trabajo que traicionaron la finalidad de la defensa del trabajador que quisieron los inspiradores del Cooperativismo en su ideario. Que se restablecerían prontamente los Ministerios de Trabajo, de Salud y de Justicia.

Colombia, insulso realismo del subusoTales iniciativas han sido bloqueadas por obra y gracia de los mal llamados padres de esta extraña Patria del Subuso que nos recuerda aquella tira cómica y surrealista de hace unas décadas. Una cosa es la que plantea el pueblo, lo que se pregonó en la campaña y lo que se presentó diluida en artículos de ley. Pero el monigote con sombrero de hongo o cubilete hace una mueca, guiña el ojo y –como Condorito – dice: ¡plop!  -. Todo se desvirtúa, y a las “buenas intenciones” se les hace dedos en cruz por detrás y lagartija.

El Presidente Santos y sus ministros están perdiendo credibilidad y los representantes del pueblo están desmoronando lo poco bueno de los proyectos de ley que el Ejecutivo les había servido en plato apetitoso. Qué descalabro y qué desilusión de este gobierno que pensó tener una mayoría para cambiar el desastre administrativo y de corrupción que encontró.

Colombia, insulso realismo del subusoTermina el año. Los trabajadores habrán sudado la gota gorda en cada tres meses de trabajo renovado por otro trimestre por las rapaces cooperativas de “trabajo” que están haciéndole el juego a los patrones verdaderos. ¿Será que tendremos un regalo de navidad anticipado si el Congreso devuelve a los dueños de empresas las obligaciones laborales y a los trabajadores su ansiado régimen de seguridad y sus conquistas que por largos años lucharon y miserablemente perdieron por mano del anterior des-gobierno? Termina el año en invierno de agua y sequía de cumplimiento de promesas. El Presidente Santos no ha podido conseguir fondos del erario para socorrer a los damnificados ni podrá convencer a parlamentarios que cedan una mesada de sus jugosas dietas, ni siquiera de las de las “extras”, para consuelo de huérfanos y desposeídos en derrumbes y crecidas de ríos.

¿Hasta cuándo habremos de repetir de la historieta de “El extraño mundo del subuso” protagonizada por nuestros abnegados congresistas?

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