Edición 371

Oda a los impúdicos que hablan de sexo

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Comenzando con la serie de columnas de sexualidad tenía que buscar un tema que no fuera tan caliente, uno que no los hiciera imaginar desnudas a sus parejas mientras las palabras se les metían a la cabeza. Y entonces, sin pensarlo, apareció.

Es claro que hablar con los amigos es de las mejores cosas que hay para hacer; es como echarse uno o varios “polvos”, pero ¿y si pudiéramos mezclarlas?

Oda a los impúdicos que hablan de sexoY no digo propiamente ir a devorarse a los amigos mientras hablan sobre política, sino mejor, dejar que la mente nos devore lentamente mientras hablamos de sexo.

Hablar de sexo es algo tan común y tan simple que no requiere de ciencia alguna, no se necesita el pudor y la prudencia, menos aún es necesario pensar bien lo que se dice, claro está, si son amigos y son de confianza no hay gran cosa qué esconder.

Yo no sé que tienen mis amigos, por ejemplo, pero simplemente siempre y cada vez que podemos, hablamos de sexo, de cómo se lo hacemos a nuestras parejas, de las fantasías sexuales sin cumplir y de las que ya se han cumplido.

Oda a los impúdicos que hablan de sexoPero he experimentado que escuchar atentamente a los que hablan sí sirve de algo; aquello que con tanto esmero intentaron inculcarme en el colegio, por fin le veo utilidad; siempre es importante aprender de las lecciones de los otros, y ver que en el tema sexual es más importante aún.

Está comprobado, al menos con el tema de los hombres, que las actitudes “moralistas” y  “conservadoras”, hacen de la imagen mucho menos interesante. He visto con mi grupo social, y con cada uno de los que he compartido en la vida, que el sexo mueve la sociedad, es el único tema que llama la atención, antes y después de probarlo.

Oda a los impúdicos que hablan de sexoDigo antes, porque en mi pubertad hablé y escuché a mis compañeros (tanto hombres como mujeres) hablando de lo que pensábamos que era la sexualidad (un mete y saca sin sentido). Y después, porque una vez vivido el coito es una experiencia que nos provoca gritar a los 7 mares, cómo fue, con quién y en dónde.

Es claro que tanto hombres como mujeres tenemos una mente retorcida que saca un pervertido en potencia que sale a flote cuando alguien nos provoca y nos lleva a la hoguera y nos hace consumir lentamente en oleadas de placer.

Yo digo ¿Por qué no sacar ese ser pervertido y pecador cuando hablo con mis amigos?

Oda a los impúdicos que hablan de sexoHacerlo es divertido, aumenta la experiencia de los que no saben y hace crecer el ego de los que saben mucho, el ser impúdico nos hace más honestos (si es que buscamos alguna excusa ética)  mientras que los pudorosos se tapan la boca, los otros gozan y se ríen de las experiencias pasadas.

No siendo más concluyo por esta semana: el sexo no es un tabú, y aunque es intimidad, es una hazaña digna de compartir con el resto de nuestros congéneres. Hablen y manténganse hablando de lo que muchos no quieren que hablen, no por rebeldía, sino por el hecho de compartir ese placer que es hablar de sexo.

*Nombre del dueño del Moulin Rouge, en la película de Baz Luhrman, protagonizada por Nicole Kidman y Ewan McGregor, en 2001. Seudónimo utilizado por el autor de la columna, estudiante de la Escuela de Comunicación de la Universidad Sergio Arboleda.

*Los pensamientos, opiniones y expresiones de los columnistas son libres y no influyen, condicionan o significa el criterio editorial de Buque de Papel.