Edición 374

¿Quién clamará en las plazas por la justicia?

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¿Quién clamará en las plazas por la justicia?Estas semanas los estudiantes de todas las universidades pensantes del país salieron a las calles a defender la Educación Superior como un derecho y a exigir calidad y gratuidad en la universidad pública. El proyecto del gobierno defendido con dientes y uñas por la ministra María Fernanda Campo era el motivo.

Ofrecía en él aumento de cupos, y financiación a cero pesos. Pero no decía el precio de cada matrícula y cuántos cupos y en cuanto tiempo.

Ladinamente se escamoteaba la autonomía universitaria y se hipotecaba la educación a los bancos y fundaciones nacionales y extranjeras. Con esa máscara de pastorcita salvadora la ministra debió esconder la cola de lobo fiero. Y el proyecto debió volver al Despacho para morir un poco indecente. Los estudiantes ganaron el primer round. Ahora deberán presentar las soluciones y discutirlas a pulso partido con el Congreso y el Gobierno. Dura tarea. Mas los estudiantes tienen claras ideas y argumentos y fuerza nacional e internacional.

Pero ahora aparece la reforma a la Justicia en tela de juicio. Siempre se nos ha presentado en foros, en chistes y en sociedad a la Justicia como una entidad coja, ciega, inerme, sin un peso en el bolsillo. Y es cierto, menos lo último. La justicia siempre la ha manejado el Congreso y con eso se dice todo. El congreso recibe los proyectos que le presenta el Gobierno con asesoría de unos expertos... Y quienes hacen las leyes, examinan con lupa lo que no les conviene y las acomodan para lo que ya sabemos. Dejan portillos abiertos por donde puedan escapar y obtener prebendas.

¿Quién defenderá en la plaza, en la academia, a nuestra justicia que ha sido catalogada por organismos internacionales como una de las más lentas y garantistas del planeta? ¿Quién saldrá a la calle a gritar por unos códigos modernos en lo penal, civil, comercial,

Administrativo, laboral que acaben con la impunidad, la indolencia de jueces, fiscales y magistrados y cierren las puertas giratorias a EPS, contratistas y favorecedores de las bandas criminales?

No tenemos a Batman, Daredevil, Spiderman, Superman o a Baltasar Garzón cuando era magistrado en España hace una década. No tenemos quien le ponga freno a la corruptela general, a una masa con educación política y sangre en las venas. Que salga a los Parques de Bolívar de todas las capitales, como lo están haciendo en la del Tahir en Egipto, en Libia, Yemen, Madrid contra todo un régimen injusto. Que se pare allí con las manos en alto a exigir a justicia por el asalariado, por la salud, porque se acabe el apetito voraz de pensiones altas de magistrados y de prebendas diarias en el Congreso.

La televisión presenta al Vengador, al justiciero ciego que acuden a defender como cuervos por la noche a los ciudadanos agredidos. Nosotros escasamente tenemos a Don Chinche que se queja de su dolor de muelas en la tienda y de falta de trabajo como cualquier desempleado o gerente de una empresa de venta de chicles en la esquina o en el semáforo. No pudo el Consejo de Estado contra el Congreso y por eso se retiró como cualquier sindicato de la mesa de "negociación". La justicia está expósita, abandonada como bulto indeseable y estorboso.

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