Edición 369

Sálvese quien pueda que llegó la crisis

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Sálvese quien pueda que llegó la crisisLa mueca postiza de Berlusconi que intento ocultar la verdadera realidad de la Italia, del desempleo, de los jóvenes llamados así mismos precarios, ya no atiborra los medios. En la Italia, todavía de ensueño, por lo que la historia ha tallado en su geografía, que Benigni se encarga de gritarla cada vez que le dan la oportunidad, no todo sucede como en los tiempos de la dolce vita.

La mueca es la máscara de una casta que hicieron de la política una gran fiesta de trepadores, negociantes, estrategas, putas y una que otra cosa bien hecha y bien usada por la propaganda. El interminable, bunga bunga de estos políticos continúa. A veces algo pasa para anunciar que el hastío se globalizó: los indignados del mundo, las marchas de los estudiantes en Chile y Colombia, pero no es suficiente para que cambie el orden de cosas en el que andamos metidos.

Italia se entrega a un gobierno técnico presidido por un hombre de la academia, un economista, que en su tono pausado parece intentar un ejercicio didáctico como en el que su momento glorioso intento Antanas Mockus en Colombia. El ex rector Monti, ahora premier de la nación italiana, ha renunciado a su sueldo, y empieza a mandar el mensaje de la jornada de sacrificio que viene (que continua) y al mismo tiempo hace el ejercicio de explicar las reformas para el saneamiento de la que fue la séptima economía más importante del mundo. Debajo de todo esto que se llama Unión Europea hay un solo principio: el euro.

Sin embargo en otras áreas del saber humano pareciera que algo sucede. En estos días en esa Milano de corazones discretos ha terminado un congreso sobre educación y violencia que convocó lo más excelso en el mundo de la pedagogía y la sociología. Una a una fueron saliendo conclusiones sencillas después de sesudas exposiciones: que al mundo lo salva la belleza, que el cuerpo está excluido del conocimiento en el actual sistema educativo, que la enseñanza necesita más de un "cuore poético" y en palabras de un Mónaco budista eso que llamamos violencia, el 95 por ciento es positivo. Vuelve a saltar la reflexión de la búsqueda de soluciones que están más en el terreno de lo cultural y lo creativo.

Sálvese quien pueda que llegó la crisisAl otro lado del mar en una ciudad, llamada de la "eterna primavera", custodiada de montañas, un periodista metido en el rol de Alcalde de Medellín, que ha mantenido una lucha valiente contra la enquistada mafia hija de la desmovilización paramilitar suelta una conclusión inusual en un país que siempre se habla de mano dura. "La estética es el principal instrumento de la transformación social". Viejo y nuevo mundo parecen coincidir en la necesidad de la irrupción de la voz detonante de los artistas y los educadores, de los cuerpos y las mentes lúcidas que hablan y actúan, de los que producen pensamiento en contraste a los lugares comunes. ¿Cómo juntar a los que no les interesa la simulación y quieren nombrar en coro algunas verdades en un modo más creativo? Algunos navegan en este Buque de Papel.

Parece que algo quiere expresarse pero no es cuantificable porque está en el móvil y vulnerable terreno de la sensibilidad humana que tiene por estos tiempos unos altísimos niveles de soportación. La fiesta de los simuladores y el grito de los desesperados seguirán su rumbo. Lo novedoso y salvífico sigue siendo difícil de relatarse porque está en una zona intangible, en el modo de hacer las cosas y decirlas, de nombrarlas, de denunciarlas, en cosas simbólicas e inusuales como el abrazo imborrable y siempre actual del joven manifestante en Bogotá que atornilló al policía antimotines. Metáfora de esa lucha siempre desigual de lo aparatoso y lo desnudo. Lo inédito toca seguirlo explorando en la sensibilidad desintoxicada de mentiras mediáticas y de posturas tibias que en su fluidez se topa, eco de nuevo, con la belleza.

*Imágenes sacadas de: gossipitaliano.it. Revista Semana.