Edición 374

La tortura de sacar pasaporte nuevo

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La tortura de sacar pasaporte nuevoCon todas las mejoras que este gobierno Santos ha introducido para dar prosperidad y descanso de la parafernalia administrativa del Estado uno podría pensar que mejoraría el buen funcionamiento que tenía la oficina donde expedían el pasaporte en años pasados.

Pero no. Ha sido lo contrario. Hoy es una tortura solo intentarlo.

Se había dicho que los trámites habían disminuido, que se habían suprimido varios pasos por firmas, sellos, ventanillas, idas y venidas. Se dijo que la internet ofrecería toda la información necesaria. Y que sería un paseo agradable ir a conseguir la libretica roja que nos identifica y marca al salir del país hacia donde no nos permiten entrar libremente a los colombianos.

El pasa-porte, ese documento que sustituye a la cédula o se añade a ella para identificarse ante funcionarios de otros países no muy amigos, es de incómoda adquisición. Incómoda no es la palabra. Es aburrido, ingrato, confuso, es un irrespeto, es un atentado contra la salud, la tranquilidad, el buen genio.

Veamos. Primero uno entra a internet y no le informan qué documentos hay que llevar. Por ejemplo, no dicen que si uno votó en las elecciones debe presentar la constancia y eso le valdrá un descuento del 10 por ciento del valor de 210 mil pesos. Luego hay que ir a hacer cola para solicitar cita. Allí le dirán a 10 o 20 personas que su cita es a las 10 a.m. o a las 10:30. Le examinan los "papeles" rápidamente y que le dicen que vuelva el día de la verdadera cita.

A la persona que me contó su tragedia la citaron para el día jueves pasado, aquí en Cali, a las a 9 de la mañana y su diligencia duró hasta las 2 de la tarde. Cuando llegó, antes de las 9, debió sentarse a esperar. Cuando llegó la hora hicieron el llamado: "Hagan fila los que tienen cita para las 9 a.m." Y se pararon como 20. Y empezaron las quejas. La tortura de sacar pasaporte nuevoA uno no le quedó bien la oreja en la foto, a otro el registro civil no tenía un número clave y que había llevado el día anterior y lo habían revisado. Había que pagar con tarjeta débito o crédito Visa o con efectivo. Que si llevó el certificado de voto se le descontaría, pero eso no lo dijeron. Habría que volver a pedir cita o pagar el la totalidad aunque la cédula llevara el sellito rojo que pusieron ese día a quienes votaron.

En suma, la persona, una mujer que fue con su hija de 10 años que también necesitaba la famosa libretita roja con foto con la cara sin un pelo que la cubriera, debió salir, sacarse la foto de nuevo, ir a la notaría a pedir el registro de nacimiento con el número deseado que solicitaba el funcionario, almorzar y hacer otra vez la cola de la 1:30 de la tarde. No advirtieron que los mayores de 60 años y las madres gestantes o con niños menores podrían acercarse sin hacer fila. A ella se le ocurrió porque otra mujer lo hizo. Al final, las cuentas de las horas que gastó en ese día para hacer las diligencias de pasaporte fueron cinco.

Y los pasaportes no los entregaron como se hacía antes. En tres días hábiles debería nuevamente ir a recogerlos. Quien sabe cuánto tiempo tardarán en llamarla para ponerlos en sus manos. O, también, le dijeron, debería consignar 27 mil pesos y se los entregarían directamente en su casa. ¡Qué comodidad, frescura y gentileza la de la administración de ahora!

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