Edición 364

De veraneo en Calima-Darién

PDFImprimirCorreo electrónico

De veraneo en Calima-DariénLa palabra veraneo la aprendí cuando tenía 12 años. La usábamos los muchachos que estudiábamos en el Seminario en Bosa, pueblillo cerca del frío de Bogotá, para festejar nuestra ida de vacaciones a la finca "Las Mercedes" que los padres claretianos tenían muy cerca de Sasaima. Allí había casi un hotel con piscina, se comía diferente, íbamos a pie por caminos veredales hacia Guayabal de Síquima, Villeta o La Vega y, por las noches, había presentaciones de sainetes o el prefecto nos relataba cuentos de miedo. Permanecíamos por espacio de un mes en ese remanso paradisíaco.

Cuando salgo de descanso con mi novia al complejo vacacional Comfandi sobre las riberas del Lago Calima, hago de cuenta que voy a aquel veraneo. Y experimento en su compañía días y noches de solaz, caminando por los alrededores, gozando del silencio y del servicio y amabilidad con que sus empleados atienden a la clientela.

En esta mitad de semana casi que amanecimos arrullados por chochofuís, ruiseñores y mirlas negras. Afuera de la cabaña, ellos trinaban mejor que un presidente y picoteaban mangos maduros y semillas de guayaba. El lago arropado en su cobertor de niebla, esperaba la salida del sol para vestir sus aguas de azul plomizo, azul claro o de verde marino.

En este Centro Vacacional se disfruta casi igual que en Costa Azul, Puerto Varas o Cartagena. Hay piscina, zona húmeda, spa, paseo en yate, discoteca para bailar y bar para tomar algún coctel y el lugar posee una excelente variedad de platos típicos e internacionales. El servicio en las habitaciones es de primera categoría. En la noche hay programación cultural y de recreación. Sus locaciones elegantes y bien cuidadas, el clima, unas veces frío y la mayoría del tiempo cálido, su mirada al lago y su paz garantizada por un ambiente campestre rodeado de árboles y montañas, hacen ideal el lugar para darle gusto al cuerpo y fortalecer el espíritu.

Hay que ir a la zona húmeda para completar el menú del goce. En la Hostería "Los Veleros" su yacussi, baño turco y sauna lo encitronelan a uno y lo eucaliptan. Desde las sillas acolchadas, entre mesas y tangas se recrean bocas y ojos con las bebidas y la vista hacia la paz de las arboledas y palmas.

¿Qué más puede uno desear para dar descanso al trabajo y dar de beber al alma?

Si usted quiere más, puede dar una vueltica por el centro del Municipio que le nombre al sitio. Calima-Darién es un pueblo turístico. Allí tuvieron asiento comunidades indígenas que dejaron muestran que hoy reposan en un museo. Cerca hay fincas que guardan tesoros y el paisaje es prodigioso. En el marco de la plaza se consiguen confiterías, almacenes de ropa, y se vende el mejor tinto de toda la comarca en el Billar y Café Monalva de don Hernando Botero.

Coletilla: Cerca a la salida, ya junto a la carretera central, pudimos ver ayer un camión que llenaba su barriga con decenas de troncos de añosos robles rojos que todavía estaban cortando los orondos conductores con sierra, ¿por orden de quiénes?

Ver video en:

*Los pensamientos, opiniones y expresiones de los columnistas son libres y no influyen, condicionan o significa el criterio editorial de Buque de Papel.