Edición 369

De nuevo cumple años el idioma de Castilla

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De nuevo cumple años el idioma de CastillaMe encontré al Idioma con la lengua afuera a las puertas de la Academia que dice velar por Él. Se encontraba maltrecho y, fuera de eso, ofendido. Su vestido estaba raído y sus ojeras hablaban a gritos. Ni ganas tenía de hablar.

Como a diario tomo algunos vocablos de su vasto diccionario, me acerqué cálido a darle aliento, pues sospeché de su suerte. Me dio la impresión de que a personaje tan noble no se le trata como es debido. Ha cumplido casi mil años y muy pocos aprecian su porte y desfiguran su historia.

Algunos quisieran que fuera inglés, otros que fuera gringo o de Japón. – Es que el mundo da tantas vueltas... que en cada esquina manda el OK. Si uno voltea la cara encuentra a ojos rasgados, a narices de Arafat, o le ofrecen mamushkas en ruso. Estamos en un mundo global. Ya es difícil encontrar en la calle quien hable en un perfecto "español".

Le di la mano a don Idioma y se puso de pie algo mareado. Le ofrecí un tinto y hasta alcancé a decirle que fuera almorzar a mi casa. Pasé, quizás, de atrevido a alejarlo del recinto donde lo tienen amarrado. Lo tratan como a un anciano tartamudo y caduco.

Obvio que don Idioma castellano se conoce con sir English o monsieur Francais y todos los demás colegas. Tal vez no reconoce al viejo Chibcha ni al Katío, al Paez o al Coreguaje. Pero si los conociera seguro que los respetaría y los trataría de acuerdo como lo merece su digna alcurnia.

Me cuenta don Castellano que a él lo maltratan en España, en México, en Colombia. Quienes dicen ser hispanohablantes le introducen habitantes raros a su casa, le visten de otros ropajes, le ponen monigotes en su cara y lo hacen hablar en jerigonzas.

Sus padres putativos que se han encargado de guardarlo, darle de comer y de mantener su brillo, le han recortado varias letras. Y eso que no ha oído los twits mutilados de gomelos y asilados. Si viniera el valeroso Cid de Vivar o el Caballero de triste figura, se bajarían de sus caballos y cavarían una fosa para acabar de enterrar sus huesos y sus hazañas escritas. Ellos no reconocerían su huella y aborrecerían el día que nacieron.

Sus fatigas en Carrión, Covadonga, en la Mancha o con los Molinos de viento, los encantos de las infantas, los amores con Casilda, Jimena o Dulcinea o los lugares de Valencia o la Isla de Barataria, en mentiras se han convertido. Su pasado se ha visto burlado y volvieron a aparecer novelas de jabón, estopa, escoria y andrajos.

Oh, don Idioma de Castilla, qué pena me da verte en situación tan deplorable. Desapareció la musicalidad de tu canto, pronto desparecerán otras letras y quedará tu cuerpo más mutilado y tu lengua tartaja. No podrás bailar fandango o saraos ni entonar la jota. No te acompañarán castañuelas y te moverás como el jumento de Sancho. Te parecerás al pordiosero de Tormes, con bacinilla en lugar de escudilla. Se acabó el bambuco en el que se oía el río y se oscurecerán las paredes para esconder el perreo.

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