Edición 359

Brujas, videntes o hechiceras

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Están en todos lados, son fáciles de encontrar pero nunca sabemos si lo son, brujas, o simples mujeres que adquirieron su forma.

Las brujas no son solo esos personajes mitológicos que reconoce la memoria colectiva. Si se mira con detenimiento en cada esquina de una ciudad como Bogotá, se puede encontrar una bruja peor que las de la historia, de las malas- malas.

 Leonor, la tendera del tradicional barrio Egipto, al centro oriente de Bogotá es considerada una “bruja” irremplazable en la comunidad. Lleva más de treinta años vendiendo toda clase de víveres a los vecinos del barrio. Si usted no la ha visto antes, créalo o no, su aspecto es literalmente como de las películas: pelo negro largo, nariz grande, verrugas -señales que en tiempos inquisidores la estigmatizaban como “marcada por el diablo”. No obstante,  Leonor, a sus 53 años de vida nunca ha practicado la brujería, y dice que jamás lo haría.

En un octubre recibió la propuesta de participar en una fiesta de disfraces encarnando el papel de “Gran Bruja”, propuesta que rechazó, porque cree que jugar con estos temas “es tentar al demonio”. Leonor quiere seguir en su tienda vendiendo a niños y adultos, que además de quererla mucho, la consideran una insignia del popular sector.

Pero cambiando de tercio mágico, qué decir de las videntes. Por lo general en cada mamá hay una “bruja blanca”, o ¿no recuerda cuando ella profesa algún sortilegio como: “Ese amor no le conviene”, “por qué no estudia una carrera más lucrativa”, “del afán no queda sin el cansancio”, entre otros? La lista es larga, pero lo mas difícil de entender es que casi siempre tienen la razón.

María Alejandra, estudiante de artes, es considerada una hechicera consumada- Hace dos años estudia en la Academia Superior de Bogotá. Durante este tiempo, su belleza, mezclada con su talento, ha hipnotizado a muchos y se convirtió en la musa de inspiración de músicos, pintores y escultores; pero ella prefiere esperar a su “Príncipe Azul”. “Probablemente vendrá en forma de sapo para besarlo, encantarlo y convertirlo en mi amor”, remarca.

Aunque el calificativo de bruja se utiliza no sólo para las que tienen la fealdad de las mismas, hay mujeres hermosas que esconden detrás del velo de la belleza sentimientos y actitudes de la peor de todas las brujas; no en vano algunos matrimonios se acaban por la “bruja” que tienen al lado.

Según “Arturo D”, publicista de 36 años, cuando se casó con Camila, sicóloga de 27, “era un ángel”. Pasó un año de convivencia y su transformación resultó increíble: se convirtió en “la mujer más irascible, neurótica, desordenada y déspota del mundo”, de acuerdo como la recuerda y afirma su ex marido.

Y en cuentos de brujas cuando de amor se trata, se es cada vez más bruja cuando se interfiere en una relación. Bueno, al menos eso se cree al principio. No obstante, la “bruja” se convierte, por lo general, en la princesa más dulce de todos los cuentos de hadas. Es que los hechizos existen y las brujas son las amantes inmortales de muchos sapos que en realidad son príncipes encantados.

Pero como afirma la cultura popular, “no hay que creer en brujas, pero que las hay, las hay”.