Edición 359

Volver al presente

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Si pensamos en un lector joven o recién entrado en la adultez podemos hacer el ejercicio de preguntarle, con probables buenos resultados, si recuerda aquella película estadounidense de mediados de los ochenta que tiene por protagonistas a Michael J. Fox y a Christopher Lloyd, y que de la mano de un viejo De Lorean refaccionado nos invita a viajar en el tiempo con solo apretar un par de botones.

 Haciendo un poco más de memoria aún, podemos recordar que en la segunda película de esta trilogía, Volver al futuro II, la trama pasa a desarrollarse en el futuro, en fechas aproximadas al año 2015. Allí, y mientras Marty Mcfly camina delante de un anuncio publicitario animado, el vendedor virtual que presenta el producto rompe con la impersonalidad de la publicidad que conocemos para comenzar a hablarle a él, a Marty, mencionando su nombre, ofreciéndole el producto personalmente y ajustando las características de éste según la lectura que el dispositivo electrónico venía de hacerle.

Ahora bien, ¿qué pasa cuando ésta construcción disparatada del futuro y montada en los films deviene luego de un tiempo materia común de todos los días? La respuesta parece decantar en una nueva realidad del desarrollo humano: el pronosticado vuelo de la tecnología Bluetooth.

Esta nueva herramienta tecnológica de origen nórdico y bajo el control de una amplia red de empresas que explotan su desarrollo, permite mediante una conexión segura de radio -inalámbrica y de corto alcance- conectar entre sí teléfonos móviles, computadores, cámaras digitales, dispositivos PDA, o cualquier dispositivo técnico que un fabricante considere oportuno.

Aun así, ésta revolucionaria tecnología no se conforma con posibilitarnos un ritmo de intercambio informativo en velocidades asombrosas, sino que comienza a descubrir una nueva era mediática y mercantil.

La posibilidad aquí abierta pone a trabajar a los cráneos del marketing y de la publicidad al llevar al marketing directo y relacional hacia una nueva dimensión de intercambio con el mercado, mientras alienta a los anunciantes a innovar en una forma personalizada de promover sus productos y servicios.

En cuestión de algunos años (quizás menos de lo previsto) marcharemos por la calle y mientras pasamos por una linda tienda de zapatos, como lo hacía Marty en el film, recibiremos un mensaje de texto o un banner publicitario sobre nuestro celular móvil, en el cual nos ofrecerán un disimulado par de zapatos, de nuestra misma talla, de nuestro color favorito, y a un precio acorde con nuestra capacidad de compra. Así, sin siquiera girar la cabeza estaremos siendo expuestos a nuevos y más complejos mensajes, a una mayor cantidad de información, disponible ahora en tecnologías cotidianas con usos inadvertidos.

Los avances en tecnología móvil, la creciente incorporación de navegadores de internet en la totalidad de los celulares y la descendiente baja en los precios de equipos y servicios permitirá a los grandes anunciantes acceder a un nuevo medio de contacto comercial y, dependiendo del tamaño y la calidad de la base de datos con la que se cuente, ofrecer un producto personalizado que penetre fácilmente en la estructura mental de los potenciales clientes.

*Contáctelo en www.renzopromolla.wordpress.com y en el correo electrónico Esta dirección electrónica esta protegida contra spambots. Es necesario activar Javascript para visualizarla