Edición 371

Mi Luna de Vuelta, Devuelta

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Mi Luna de Vuelta, DevueltaMira como viaja aquella querida extraña, tan llena, tan naranja, tan presente y tan coqueta.

No, no es ninguna mujer perdida buscando su alma. Tan solo es la luna que regalé y me devolvieron en el momento en que dije adiós, aquella lámpara reflectora y proyectora de vidas pasadas, aquella pintora de lienzos indefinidos que se mueven con ayuda del viento.

Cantidad de noticias se despliegan en su honor, todos la miran, pocos la entienden, muchos quieren conquistarla, pocos lo logran y es tan omnipresente, aún cuando está el sol.

Mi Luna de Vuelta, DevueltaMirad aquel lago tan lleno de luces, aquellas sombras en las calles y aquella chica escribiéndole, en aquel pequeño rincón del planeta, a aquella naranja celeste que flota en la inmensidad.

Qué le querrá contar la luna a aquella chica?

Le querrá decir que las estrellas están ahí, no para conquistar, sino porque es natural que estén ahí. Qué se esté tranquila, que regalarla, a ella, a la luna, al primer desconocido, no fue un error, sino un acierto. Que si la regaló fue porque era tan suya, tan propia y tan merecida.

Que son de la misma naturaleza, cambiantes, luminosas, iluminadas, agrietadas e inciertas, tan andantes y tan fijas.

Mi Luna de Vuelta, DevueltaQuizás esa chica imagine la mayoría de los mensajes que la luna le da, pero está plenamente segura que cada que se aparece aquella extraña por su ventana o viaja al ritmo de sus pasos, ésta le susurra al oído que aún está ahí, como en el principio, para que al verla le regale una de esas sonrisas que se dejó robar y ahora recupera, y que tratará de iluminarle las noches cuando salga al lago a escribir en medio de la oscuridad, de la inmensidad.