Edición 363

Sobre la ley de tierras o la vieja reforma agraria con otro nombre

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Sobre la ley de tierras o la vieja reforma agraria con otro nombreUna visión de hace más de 60 años y que resultó visionaria sobre el conflicto agrario, que lejos de solucionarse, se agrava más con las reformas fallidas de tierras.

A propósito del despliegue mediático sobre la situación difícil que soporta el Cauca desde hace décadas y ahora que volvió a ser "moda", presentamos esta visión del campo y del conflicto del campo, con la actual ley de tierras.

El senador de los 40, Carlos Antonio Lis fue quien vislumbró lo que ha marcado a sangre y fuego el conflicto colombiano, antes del "bogotazo", y del surgimiento de las Farc y el ELN, como respuesta a ese lío campesino. Y en estas llevamos más de 60 años. El escrito nos lo allegó su descendiente, Óliver Lis:

Sobre la ley de tierras o la vieja reforma agraria con otro nombre"Hace cerca de 70 años Carlos Antonio Lis advirtió lo que pasaría si no se daba entonces oportunamente una Reforma Agraria: empobrecimiento, violencia y un futuro económico desastroso para Colombia. 65 campesinos han muerto en el Cauca en lo que ha transcurrido del año, una senadora fue grabada exhortando a los indígenas a pedirle a la guerrilla que coaccione contra el Ejército y la situación con narcotráfico, grupos armados, otros que alimentan el negocio de la guerra, no puede ser más difícil. Hay indígenas buscando reivindicar el derecho a tierras de ancestros que no recuerdan, que están en manos de terratenientes muy poderosos y peligrosos, que tienen la sartén por el mango con dos soluciones: 1. Fortalecer nuevamente al ejército y los paramilitares con la consigna de acabar con toda la clase campesina e indígena susceptible de ser coaccionada por la guerrilla -teniendo que matar a toda Colombia por razones lógicas o implantar un régimen del terror-; o 2. Una reforma de tierras como se viene planteando desde 1944, cuando se publicó este vigente artículo de la revista Colombia Económica. Deploro la violencia, provenga de quién provenga, y se dirija a quien se dirija. La reforma agraria hay que hacerla, pero en condiciones muy distintas a como las plantean los indígenas y las FARC. Debe hacerse con las condiciones de planeación estratégica que el país necesita -el problema es quién la hará-. De no hacerse de una manera equitativa seguiremos viviendo en medio del horror".