Edición 353

Cuando el profesionalismo es más que ganar dinero

PDFImprimirCorreo electrónico

Cuando el profesionalismo es más que ganar dineroComenzamos una colaboración allende fronteras con Soles Digital, nuestro portal aliado en Buenos Aires, sobre cultura y noticias.

Los Juegos Olímpicos suelen ser en Argentina momentos de exaltación acrítica e improvisada de los deportistas "amateurs", entendiéndose básicamente por esta denominación todo atleta que, o bien no gana mucho dinero en su disciplina, o bien es desconocido durante los 1.450 días que separan una cita olímpica de la siguiente (y si son desconocidos y no ganan dinero, mejor todavía para los relatos épicos ad hoc).

El "martes negro" que ofreció esta jornada de competencias, donde los resultados no fueron favorables para la mayoría de las representaciones argentinas, ofrece sin embargo una perspectiva para entender la diferencia entre deportistas profesionales y amateurs. Lejos de la oda romántica a quienes no ganan millones a cambio de su talento deportivo, las reacciones de los diferentes protagonistas ante la derrota dan una pauta más adecuada de lo que es una actitud profesional, responsable y adulta para encarar el deporte.

Quizás la culpa de todo sea del fútbol, máxima conjunción entre dinero abundante y malos resultados en Argentina. Con su innumerable lista de jugadores y técnicos con posgrados en la comercialización humo, que siempre ven en las propias derrotas la influencia azarosa del azar, los factores climáticos y atmosféricos que impiden que las pelotas doblen, o conspiraciones a nivel dirigencial y arbitral; es probable que el millonario balompié sea el ejemplo inadecuado para los atletas amateurs argentinos y los estén llevando por el mal camino.

Y nadie mejor que la abanderada nacional, Luciana Aymar, para retomar esa tradición futbolera para encarar las derrotas. Luego de caer por un tanto contra cero ante Estados Unidos, la explicación que encontró la deportista estandarte de la delegación argentina fue passarellística: "Nos vamos con una sensación rara. Tristes por la derrota pero satisfechas porque hicimos todo para sacar un mejor resultado. La bocha no quiso entrar, eso fue la diferencia".

En la misma línea argumentativa (que más que producto de la calentura del momento y la poca lucidez por hacer declaraciones bajo los efectos del agotamiento físico, son una constante en Las Leonas), el coach Carlos Retegui reforzó la creencia animista de Aymar en la voluntad existencialista de las esferas de madera, al explicar que "ellas aprovecharon su chance y se llevaron la victoria, así de sencillo. Nosotros buscamos de todas las formas posibles pero la bocha no quiso entrar".

La bocha no quiso entrar. Punto. No hay nada que reprochar, simplemente el capricho de un objeto inanimado de madera dotado mágicamente de voluntad propia, que se empecina en no querer entrar siempre contra el mismo rival. ¿Qué pasa por la psiquis de la bocha, que cada vez que se enfrenta al arco norteamericano no quiere entrar? Habrá que investigar en profundidad este fenómeno paranormal, porque es reiterado: en la final de los Juegos Panamericanos de Guadalajara la bocha también les jugó una mala pasada a las Leonas, casualmente también contra Estados Unidos, y las dejaron sin clasificación olímpica. Por suerte, la política está allí para corregir los vaivenes del azar animista de las bochas, y "por ranking" el equipo insignia del Enard se metió por la puerta trasera en Londres.

Detrás de la abanderada que casi se queda sin juegos por culpa de "la caprichosa" (como le encantaría poetizar al ahora experto en olimpismo Quique Wolff, que no por nada fue un gran futbolista); otros deportistas

ya habían ensayado explicaciones ideales para el consumo tribunero a la hora de despedirse de Londres.

Ya en la primera jornada de competencias, la judoca Paula Pareto apuntó directo a los jueces a la hora de explicar su derrota ante la belga Charline van Snick durante un combate por el tercer puesto de la categoría 48 kilos. En charla con la prensa argentina, La Peque detalló que "de todas formas, fue una lucha muy pareja. Los árbitros me cobraron un falso ataque, que no digo que haya estado mal dado, pero ella hizo tres al principio de la lucha y los árbitros los pasaron por alto. Cuando un combate está tan trabado, los jueces deciden con este tipo de fallos. Podría haber hecho que no sea tan parejo pero no pude. Hice lo posible pero no se me dio". Demasiada carga de responsabilidades hacia los jueces, teniendo en cuenta que con apenas evitar ser derribada y sin marcar ni un punto en toda su participación olímpica (pues el único combate que ganó fue por descalificación de la rival, precisamente una decisión arbitral) alcanzó el diploma al cuarto puesto.

Luego, están las explicaciones que simplemente se excusan en la posición de los astros o en las propiedades misteriosas del sol al amanecer, que puede hacer que alguien que se debe preparar cuatro años para tener su máximo rendimiento en un día, curiosamente tenga el peor. Así ensayó la nadadora Georgina Bardach, que luego de ganar la medalla de Bronce 2004, y de recibir todo el apoyo merecido por ese gran resultado, se dedica a tener malos días. Así le pasó en Beijing 2008, y le volvió a ocurrir en el inicio de estos Juegos, y terminó última en su serie. La explicación fue de un envidiable carusolombardismo, que hasta el propio DT de San Lorenzo envidiaría: "pensé que iba a nadar mejor, pero un día te levantás iluminada y otro, como hoy. Por la mañana me sentía bien, pero en la prueba salí lenta desde el principio y las rivales se me fueron mucho en los primeros metros. Me sorprendió el tiempo".

La explicación astrológica, más sencilla que ponerse a pensar en fallas en la preparación o en los métodos de entrenamiento, parece ser la ideal para quienes miran la tabla clasificatoria desde el fondo. Así lo hicieron María Laura Abalo y María Gabriela Best, que luego de clasificar últimas en el repechaje de dos sin timonel de remo, sencillamente resumieron: "fue un mal día para tener un mal día".

Profesionales, sobre todo en las malas

Cuando el profesionalismo es más que ganar dineroVolviendo al poco exitoso martes 31 de julio, otros deportes de conjunto también enfrentaron derrotas ante importantes rivales. Le pasó al vóley al caer frente a Italia por 3-1, y al básquet al perder con la poderosa Francia por 71-64. Y fue ahí donde los protagonistas dieron la cara y demostraron que el profesionalismo se demuestra sobre todo en la manera de encarar las derrotas. Con autocrítica, ansias de mejorar a futuro y sin culpar a la voluntad de los balones o los "malos días", ambos dejaron ideas y conceptos ejemplares.

Fue así que Emanuel Ginóbili no tuvo dudas al evaluar la derrota ante Francia: "Nos faltó ser más enérgicos, más picantes. Francia es un equipo que defiende muy bien y nosotros teníamos que poner más energía para lograr un buen resultado". El DT argentino, Julio Lamas, completó en la misma línea: "Ellos estuvieron más minutos por delante en el marcador y en su defensa estuvo la clave de su triunfo. De hecho, fue el gran mérito de los franceses. Además no estuvimos acertados ni en los tiros ni en la circulación. Francia fue un justo vencedor".

Javier Weber, director técnico de la selección de vóley, también se hizo cargo de las propias falencias, al declarar que "No me voy satisfecho. Hicimos un buen partido en todo lo que fue bloqueo, defensa y saque, pero no entendimos bien por dónde pasaba el juego del ataque".

Hoy también le tocó despedirse de los Juegos a Juan Mónaco, actual número 10 en el ranking ATP de tenis, tras perder con Feliciano López por 6-4 y 6-4, en partido de la segunda ronda. Y aceptó sin problemas haber sido superado justamente por el español, al considerarlo mejor en la superficie de césped y haber realizado un mejor partido.

Bien podrían haber culpado al azar porque un par de triples no entraron, o que la mala suerte hizo que los bloqueos italianos siempre estuvieran justo por donde intentaba pasar el ataque argentina, o malos fallos de los umpire. Pero no lo hicieron, y así demostraron que la diferencia entre un profesional y un amateur no pasa por el dinero que ganen, sino por la seriedad con la que se encara una tarea.

*Revista digital de cultura y noticias. Las Leonas ganaron de nuevo y se metieron en cuartos de final, el baloncesto igual y el vóley repuntó. Todo para el deporte que es como se dijo en el fútbol, "lo más predecible de él, es que es impredecible".