Edición 364

Y La Renga estuvo por fin en Bogotá

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Y La Renga estuvo por fin en BogotáCuando la voz rasgada y muy roquera de Jorge Chizzo dijo "Yo soy el león", los 200 asistentes al viejo teatro El Dorado, que fue de lujo, luego rotativo, después porno y espacio para Oración Fuerte del Espíritu Santo, confirmaron que uno de los iconos del rock argentino pisó suelo bogotano. Y con fuerza.

Y las contradicciones fueron en aumento cuando comparamos la información del voz a voz en Argentina, del underground vestido de frac, con cada presentación que hace el grupo en suelo gaucho y la convocatoria, sin publicidad mediática alguna, de 120 mil personas por cada uno de sus show.

Se sigue sin entender, cómo los directores de Rock al Parque, siguen mirando para afuera del ombligo latinoamericano y llenando los tres días de presentaciones del festival roquero gratuito más grande de Latinoamérica con banditas livianas y sin peso. ¿Será ceguera o la ignorancia es atrevida, como decían las abuelas?

Y La Renga estuvo por fin en BogotáPaniv Show abrió el concierto que repasó los 25 años que Chizzo, Tete, Tanque y Manu llevan haciendo rock, con letras el diario vivir, del blues argento, que inmortalizara Papo, La Mississippi o Botafogo; líricas que también son poemas y que salen del alma de estos músicos ya grandes que han madurado con una propuesta única, con su sello, marcado por la independencia. Así lo han hecho Horcas y Almafuerte, otros grupos que no le comen cuento a la payola, o al soborno a djs y emisoras, y sí a expandir su música con el viejo truco que aquí en Colombia llamamos "radio bemba", o el voz a voz, la cinta, luego el cedé, o el mp3 prestado o robado, donde están melodías como El Cielo del Desengaño, Lo Frágil de la Locura, o la Balada del Diablo y la Muerte, Dementes, o Caricias de Fuego, uno de los temas que usa el canal deportivo T y C para promocionar el automovilismo.

Así, con el amigo que me pasó un cedé copiado, conocí a La Renga, que significa en lunfardo, la coja. Un grupo que no tiene nada de desnivelado y que como el vino se va volviendo más sabroso con los años, con la grasa en la panza y cada vez menos pelo.

Y La Renga estuvo por fin en BogotáFueron dos horas clavadas de show, que a pesar de la altura (venían de Quito que es más alto) no les impidió hacer el repaso por su discografía y promocionar uno que otro de los nuevos temas.

Y el concierto fue tan tranquilo que hubo espectadores que se sentaron y relajaron, desconectándose de la rutina y pegando las pestañas por intervalos y en las baladas roqueras con fuerza: como son las buenas; aunque no tocaron La Nave del Olvido. Por eso no hubo necesidad de aclarar que el de La Renga es diferente al tema de José José, el príncipe de la canción romántica, al que el alcohol le acabó la carrera y la vida. "Hoy voy a salir...en la nave del olvido...".

Al final, Chizzo dejó no olvidar el tema y reiteró que volverán, cuando algún empresario arriesgado como el grupo ECCI, que maneja el viejo Dorado, apueste por el rock and roll del bueno, pese a la poca o ninguna difusión en los medios mediocres y vendidos a las multinacionales musicales y a que 200 personas desafiaron la lluvia de ese sábado, la ida al no tan seguro centro bogotano y el frío que "nos paraliza en la esquina de mi barrio", con el diablo y la muerte en la vereda del frente.