Edición 353

Nuestro caballo criollo, un amigo sin igual

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Nuestro caballo criollo, un amigo sin igualA partir del año 1999, por la Ley 25.125 sancionada por el Senado y Cámara de Diputados de la Nación Argentina, todos los meses de septiembre se conmemora el Día Nacional del Caballo.

Este festejo fue por iniciativa de la Federación Ecuestre Argentina, reconociendo así, la importancia de este animal en la historia del país y en homenaje a la participación del equino en la organización histórica, económica y deportiva de la Argentina.

La fecha rememora a aquel día 20 de septiembre de 1928, cuando Aimé Félix Tschiffely llegaba a Nueva York logrando la hazaña de cubrir Buenos Aires con esa ciudad, montado en los míticos caballos criollos GATO y MANCHA.

El recorrido se prolongó desde abril de 1925 hasta septiembre de 1928 y permitió demostrar la resistencia de nuestros caballos.

Este andariego profesor suizo, junto a esos nobles caballos, logró la hazaña luego de recorrer ¡21.500 kilómetros!, cubiertos en 504 etapas a razón de 42,6 km. por día.

Además, marcó el récord universal de altura alcanzado por los caballos: 5.900 metros sobre el nivel del mar, en el paso El Cóndor, entre Potosí y Chaliapata (Bolivia), con temperatura de 18º C bajo Cero.

Los dos Criollos fueron llevados repetidas veces de un clima extremo a otro, de zonas tropicales a desérticas. En su camino fueron tomando agua y pastos buenos y malos, asimilándolos admirablemente hasta demostrar sus extraordinarias condiciones de sobriedad, resistencia y rusticidad.

Nuestro caballo criollo, un amigo sin igualGATO y MANCHA eran caballos tehuelches comprados al cacique Liempichín en Chubut por Emilio Solanet, a la avanzada edad de 18 años y probaron que la raza criolla tiene ejemplares insuperables para los trabajos de campo. Y llegaron justamente, porque los caballos eran baquianos y sabían donde debían pisar y qué comer, jamás hubiera tenido éxito con caballos jóvenes.

El diario La Nación, junto a otros medios, siguió desde sus páginas al valiente aventurero y sus caballos. Algunas de las líneas decían así: "En Huarmey el guía no pudo más, ni sus bestias. Los dos criollos Mancha y Gato se revolcaron, tomaron agua y después se volcaron al pasto con apetitos de leones. De Huarmey a Casma, 30 leguas, con calores colosales...¡52 grados a la sombra!, sin agua, ni forraje. Solo arena, arena, arena. Los cascos se hundían permanentemente de 6 a 15 pulgadas en la arena candente".

Después de más de tres años y cinco meses, en la editorial del diario La Nación del 23 de septiembre de 1928 quedó patentado el logro:

"Aimé montado en Mancha, su fiel compañero logró la hazaña. Al llegar a la Quinta Avenida de Nueva York llevaba en los cascos criollos el polvo de veinte naciones atravesadas de punta a punta, en un trayecto más largo y rudo que el de ningún conquistador y sobre su pecho, un moño blanco y celeste, bien ganados como una condecoración: los colores argentinos".

Nuestro caballo criollo, un amigo sin igualCuenta el propio Tschiffely: "Cuando llegamos a la isla de Manhattan, nos esperaba el alcalde de la ciudad, Mr. James Walker, quien ante el Embajador Argentino, Dr. Manuel Malbrán y otros personajes, le entregó la Medalla de Oro de la ciudad.

Quedé hechizado durante largo rato. Miré a mis 'Caballitos Criollos' y luego a esas enormes moles de Cemento y acero: uno, producto de las llanuras de la Patagonia, áridas y barridas por el viento; las otras, fruto del trabajo de cerebros humanos, de su iniciativa, ciencia y habilidad.

Antes de darme cuenta de ello, hablaba otra vez con mis caballos: Sí viejos, esto es Nueva York, pero yo sé que las pampas argentinas los llaman. Tengan paciencia, los llevare de vuelta porque bien se lo merecen¨.

Luego recorrieron la Quinta Avenida con el tráfico suspendido en su honor y llegaron al Cuartel de la Policía cerca del Central Park, donde los caballos fueron alojados.

Tschiffely estaba convencido de la fortaleza de los rústicos y nada estilizados caballos criollos y quería demostrarlo. Sobre ellos, comentaba:

"Mancha era un excelente perro guardián: estaba siempre alerta, desconfiaba de los extraños y no permitía que hombre alguno, aparte de mí mismo, lo montase. Si los extraños se le acercaban, hacía una buena advertencia levantando la pata, echando hacia atrás las orejas y demostrando que estaba listo para morder. Gato era un caballo de carácter muy distinto."

Nuestro caballo criollo, un amigo sin igualMancha y Gato volvieron a sus añoradas pampas (El 20 de diciembre de 1928 pisaron otra vez suelo porteño). Años después de culminada la travesía y de regreso en Argentina, Aimé se llega un día a la Estancia "El Cardal". Viene a visitar a sus amigos, a quienes hace mucho que no ve, y con quienes compartió tantos momentos de alegría y sinsabores. Se baja en la entrada de la estancia, lanza un silbido y al momento se le acercan al trote Gato y Mancha. Iban al encuentro de su preciado compañero. Aquellos heroicos caballitos criollos no lo habían olvidado.

Mancha y Gato murieron en 1947 y 1944, respectivamente. Fueron cuidados hasta su muerte por el paisano Juan Dindart, en la Estancia El Cardal. Hoy se encuentran embalsamados, en exposición en el Museo de Luján, Dr. Emilio Udaondo. Aimé Tschiffely, en tanto, siguió viajando, por la Patagonia, por España y por Inglaterra, pero siempre volvió a la Argentina. Falleció en 1954, su último viaje lo realizó 44 años más tarde, cuando sus cenizas abandonaron el cementerio de Recoleta y fueron sepultadas en el campo que su amigo Solanet tenía en Ayacucho.

La historia del jinete que al lomo de Gato y de Mancha recorrió la geografía americana, volvió a reunirse con sus pingos a 70 años de su hazaña. Los restos de Aimé Tschiffely, fallecido en 1954, fueron depositados junto a la tumba de sus entrañables Gato y Mancha, para cumplir con su última voluntad.

El acto, realizado por iniciativa de la Asociación de Criadores de Caballos Criollos y de la familia Solanet, respondió a una carta escrita por Violeta Hume, viuda del jinete, y descubierta recientemente en el archivo de la estancia "El Cardal". (Nota de Analía Testa publicada en el Diario "La Nación", el 22 de Febrero de 1998).

(Fuente:http://grupoloslanceros.blogspot.com/2008/09/dia-nacional-del-caballo.html

http://www.coprovet.com.ar/enlace.php?idn=414)

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