Edición 372

Los pezones de Colombia

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Los criadores de ganado del continente americano se dieron cita para celebrar el X congreso Holstein de las Américas,  en el  parque agropecuario Panaca, ubicado a 40 minutos de Bogotá. Un evento que se celebra cada dos años, y cuya décima versión tiene por primera vez como sede a Colombia, donde   los ganaderos continúan a la vanguardia de la producción láctea y el mejoramiento de la raza holstein.

 Como en los mejores reinados de Miss Universo,  la asociación Holstein de Colombia abrió las enormes pasarelas de césped abullonado en las tierras frías de la sabana de Bogotá, para que cada una de sus participantes pudiera lucir la pose, la elegancia y el porte de sus aspirantes con un peso promedio de 650 kilos y una alzada aproximada de1.50 m, al mejor estilo de las medidas perfectas 90, 60,90.

Desde Argentina hasta Canadá, cada dos años, las asociaciones de raza holstein de las Américas se reúnen para mostrar lo mejor de la casta, modelando su pelaje blanco y negro o blanco y rojo que las caracteriza.

Todo evento de pasarela debe tener su camerino para que las modelos puedan arreglarse. Como gran atracción del evento instalaron unos bastidores, para que los curiosos tuvieran contacto visual con las últimas tendencias de cosmética, accesorios y peinados que impusieron las vacas más lecheras del mundo en el más reciente congreso Holstein de las Américas.

En esta feria, un promedio de 40 animales alcanzaron a pasar por el salón de belleza, por así decirlo. “Utilizamos diferentes clases de maquinas, cuchillas altas, medias y bajas. Utilizamos secadores potentes profesionales y lacas especialmente para  pelo bovino. Para resaltar la ubre,  que tiene que ser ubre suave con una textura delicada, resaltamos lo que es la parte del lomo, porque hay animales muy pandeados; entonces se les para los pelos y se nivela en algo. Si hay que implantar pelo se implanta, se pinta también. Resaltamos mucho la finura, la costilla y las patas de las piernas”, afirmó Juan Carlos Sasa,  peluquero de animales.

“La Morena”, “Melisa” o “Lorena”,  son algunos nombres que les ponen sus propietarios y que los llenan de orgullo al mostrar la productividad lechera que poseen. De este modo,  las reses participan para poner a la vista del jurado su vientre predominante con manchas bien definidas, ubres rosadas exuberantes con sus venas hasta reventar,  pezones firmes,  patas con músculos definidos y la cola  peinada en forma de afro. Todo al descubierto, como el mejor prototipo de conejitas Playboy.

El holstein modelo

Cada expositor se esmeraba para que su ejemplar saliera impactante, cautivador y  fuera evaluado lo mejor posible. Cada jurado iba teniendo en cuenta seis aspectos importantes de su raza, para concederle puntos, aproximándolos a  un total de 100, que es el puntaje ideal para un holstein.

Primero, se tenían en cuenta su apariencia total,  que incluía su tamaño y peso, es decir un reconocimiento equilibrado de todas sus partes, para obtener 20 puntos. Segundo, se evidenciaba su habilidad lechera, su piel pulcra, la ubre libre de grasas o edemas y sus huesos fuertes, para obtener 14 puntos. Tercero, miraban la potencia y longitud de la cabeza, el pecho, la espalda y el lomo, todos en proporción con su tamaño, para alcanzar otros 14 puntos.

De igual forma,  en cuarto lugar se examinaron las patas con buena flexibilidad y pezuñas cortas para que ver si podían resistir su propio peso, logrando 12 puntos. En quinto aspecto, estudiaban el sistema mamario con un buen tejido que indicara la buena producción de leche y que sus pezones fueran de igual tamaño, consiguiendo 30 puntos. Y como sexta observación se tenían en cuenta el anca, que fuera larga y que estuviera unida gradualmente al lomo, y la cola, que fuera larga y delgada, alcanzando 10 puntos.

Luego de escoger a los mejores bovinos y otórgales sus premios, los dueños eran felices por la labor realizada de sus crías, las consentían, las halagaban haciendo muecas de toda clase  y las llevaban a  tomarse un buen descanso en las maquinas de ordeño, donde ponían su atención con canecas llenas de concentrados, para que se pudiera lograr  muchas tinas llenas de leche.

La raza holstein es la vaca que más toros prueba, ya que la vaca ideal debe tener su primer parto antes de cumplir tres años y después deberá  tener un ternero cada doce meses. Los buenos cuidados, la alimentación y buen semental, determinan una mayor producción lechera. 

A este encuentro asistieron ganaderos de Canadá, Perú, México, Chile, Honduras, Panamá, Cuba, Bolivia, Uruguay, Costa Rica, Brasil y Ecuador, productores y criadores de la mejor leche del ganado holstein, donde Colombia mostró sus logros,  en  cuanto a alimentación y genética.

El escenario escogido por los ganaderos holstein colombianos  fue ideal para  recibir a los países invitados, ya que el parque Panaca, ofrecía las maravillas del campo, variedad de animales y amplias zonas verdes. Y como resultado,  todas las personas asistentes se dejaron contagiar interactuando con las especies naturales y contemplando los animales exóticos que tiene el territorio nacional.